Ver con el cerebro: la clarividencia como expansión de la percepción

Веретенников Сергей

ОМ Шанти

Сергей Васильевич

Админ.
З.Клуб
О.Клуб
К+
Joined
21 Nov 2019
Messages
6.902
Reaction score
127.137
Points
11
Age
55
Location
Орёл
💎VM
442.409,50
Nueva estación
🌐Единия
Eneatipo
5 (?)
Género
Hombre
Residente del Ashram
Sí
Cómo desarrollar la clarividencia: ver no con los ojos, sino con el cerebro​

El ser humano está acostumbrado a pensar que ve con los ojos.

Pero no es del todo así.

Los ojos son solo una herramienta.
Se parecen al objetivo de una cámara.
Pero la imagen no aparece en el objetivo.

  1. Quien ve es el cerebro.
  2. Quien oye es el cerebro.
  3. Quien reconoce es el cerebro.
  4. Quien comprende es la conciencia.

Los ojos reciben la luz.
Los oídos reciben las vibraciones.
La piel recibe el contacto.
Pero todo el mundo se construye dentro de nosotros.

Por eso la clarividencia no comienza con los ojos.
Ni con un tercer ojo como una bonita imagen en la frente.

Comienza con la comprensión de que:

la información puede llegar directamente a la mente.

No a través de los ojos.
No a través de los oídos.
No a través del olfato.
No a través del contacto.
Sino de inmediato: como conocimiento, como imagen, como sensación interior, como una tranquila certeza.

Este es el comienzo de la verdadera clarividencia.

No es fantasía.
No es ensoñación.
No es «me pareció».
Sino un nuevo canal para recibir información.


La clarividencia es una consulta

El principal error de los principiantes es que quieren «verlo todo».

Pero la clarividencia no funciona así.

Si una persona quiere obtener información, debe saber exactamente qué información está solicitando.

No en general:
«¿Qué hay ahí?»
«¿Qué sucederá?»
«Muéstrame la verdad».

Sino de forma concreta:
«¿Qué figura hay en la hoja?»
«¿Qué color se ha elegido?»
«¿Qué hay detrás del biombo?»
«¿Quién está llamando ahora?»
«¿Qué acontecimiento cercano está relacionado con esta persona?»

La pregunta determina el flujo.

Si la consulta es imprecisa, llega una mezcla confusa.
Si la consulta es precisa, llega una respuesta.

La conciencia se parece a un haz de linterna. Hacia donde lo diriges, eso se ilumina. Si iluminas en todas direcciones a la vez, no obtendrás clarividencia, sino un mercado interior en el día de liquidación de alfombras.

Por eso, la primera regla:

aprende a formular una pregunta precisa.

La información no siempre llega como una imagen

Muchos piensan que la clarividencia consiste necesariamente en una pantalla interior brillante, donde todo se ve como en una película.

Pero no es obligatorio.

A veces la persona realmente ve una imagen.
A veces simplemente lo sabe.
A veces siente una dirección.
A veces oye una palabra dentro de sí.
A veces recibe no una imagen, sino un significado.
A veces comprende el estado de un objeto, pero no puede describirlo inmediatamente con palabras humanas.

Es normal.

Lo llamamos «visión», pero en realidad se trata de algo más amplio: la percepción de información.

  1. La persona puede ver con el cerebro.
  2. Puede oír con el cerebro.
  3. Puede saber con el cerebro.

Incluso la visión ordinaria no depende solo de los ojos. El ojo transmite una señal y el cerebro construye a partir de ella el mundo.

Lo mismo ocurre con la clarividencia: llega la información y el cerebro intenta traducirla a formas conocidas.

Si en la conciencia ya existe una imagen preparada, la persona verá una imagen.
Si no existe, sentirá propiedades: tamaño, forma, densidad, movimiento, color, estado, dirección.

Por eso no hay que exigirse a la fuerza una imagen bonita.

A veces un conocimiento preciso vale más que una visión hermosa.

Autor del artículo: Sergey Veretennikov
Sitio web Your Yoga
​

Por qué una persona puede equivocarse

La clarividencia suele distorsionarse no porque el canal sea débil, sino porque la propia persona interfiere.

Interfiere el deseo.
Interfiere el miedo.
Interfiere la expectativa.
Interfiere la curiosidad.
Interfiere la fantasía.
Interfiere el deseo de ser especial.

La persona aún no ha recibido la información y ya empieza a inventarla.

Por ejemplo, quiere ver algo místico y el cerebro le dibuja algo místico. Quiere ver peligro y obtiene peligro. Quiere confirmar que tiene razón y ve confirmación.

Por eso la clarividencia exige honestidad interior.

Hay que saber decirse:

«No lo sé. Solo estoy haciendo una consulta».
«No invento. Recibo».
«No embellezco. Compruebo».

Esto es muy importante.

ChatGPT Image 7 мая 2026 г., 15_52_03.jpg


Un verdadero clarividente no es quien cuenta historias bonitas.
Es quien sabe distinguir la señal de su propia fantasía.

Primer método de entrenamiento: tarjetas con figuras

El ejercicio más sencillo puede hacerse en casa.

Toma varias hojas pequeñas de papel iguales.

Dibuja en ellas cuatro figuras simples:

— una cruz;
— un círculo;
— un cuadrado;
— un triángulo.

Prepara varias tarjetas. Mézclalas. Cierra los ojos. Toma una tarjeta y colócala delante de ti.

Ahora no intentes ver toda la hoja.
No pienses en el papel.
No imagines la mesa.
No adivines como un estudiante en un examen.

Debes formular una sola pregunta precisa:

«¿Qué figura hay en esta tarjeta?»

Y esperar tranquilamente la primera respuesta clara.

No la segunda.
No la décima.
No la que inventaste después.
Sino la primera respuesta silenciosa.

Después anota la respuesta y compruébala.

Es importante llevar estadísticas.

Con cuatro figuras, un acierto al azar es aproximadamente del 25 %. Si de 100 intentos tienes unos 25 aciertos, todavía se trata de una coincidencia normal. Si el resultado aumenta gradualmente —35, 40, 50 o más— significa que el canal empieza a despertar.


¡En la Escuela Veretennikov se han creado muchos simuladores para esto!
Cuando no necesitas dibujar nada en las tarjetas, todo ya está creado en el programa.

Por ejemplo:

Entrenamiento-simulador: Arquitecto de la realidad
Simulador de clariaudiencia «Corte»
Neurosimulador «Iso-Ritmo 108»: simulador de predicción y clarividencia
¡Y muchos más! Explora la Escuela Veretennikov: aquí hay opciones gratuitas y de pago por un precio simbólico.

Y aquí comienza la verdadera práctica.

No creer ciegamente.
No negar ciegamente.
Sino observar.


Segundo método: leer con los ojos cerrados

Un entrenamiento más difícil es leer con los ojos cerrados.

Pero hay que entender correctamente su propósito.

Leer con los ojos cerrados no sirve para andar después por casa con los ojos vendados y chocar orgullosamente contra el armario como un rinoceronte iluminado.

No.

Con los ojos normales se lee más rápido y más fácilmente.

Los ojos cerrados sirven como simulador.

¿Por qué precisamente la lectura?

Porque es difícil inventar un texto. La letra coincide o no coincide. La palabra se ha leído o no. Aquí hay menos autoengaño.

Es un ejercicio muy bueno para la clarividencia, porque obliga al canal a funcionar con precisión.

Puedes comenzar con una letra grande en una hoja.

Escribe varias letras en tarjetas separadas. Mézclalas. Cierra los ojos. Coloca una tarjeta delante de ti. Pregunta:

«¿Qué letra está escrita aquí?»

¿Aparece una imagen? Bien.
¿Llega el conocimiento? También bien.
¿Surge de pronto la sensación de una forma? Ya es un comienzo.

Lo principal es no completar la respuesta con la imaginación.

Llegó la respuesta: anótala.
Compruébala.
Saca conclusiones.

Autor del artículo: Sergey Veretennikov
Sitio web Your Yoga
​


Tercer método: la señal telefónica

Un excelente entrenamiento cotidiano es el teléfono.

Cuando suene, no mires inmediatamente la pantalla.

Detente un par de segundos.

Pregunta:

«¿Quién llama?»
«¿Para qué llama?»
«¿Con qué está relacionada la conversación?»

Después mira.

Aquí también es importante no convertirlo todo en adivinación. No te atormentes. Simplemente practica brevemente varias veces al día.

Con el tiempo puedes notar que, antes de la llamada, ya aparece una sensación sobre la persona. O sobre el tema de la conversación. O un conocimiento interior: «es algo importante», «es una petición», «es una conversación desagradable», «es una llamada sin importancia».

Así la clarividencia entra en la vida no como un número de circo, sino como un órgano adicional y natural de percepción.


Cuarto método: elegir el camino

Antes de salir de casa puedes preguntar:

«¿Qué camino será más fácil hoy?»
«¿Dónde gastaré menos energía?»
«¿Adónde me conviene ir?»

A veces la persona elige de repente otra ruta. No porque la lógica se lo haya indicado, sino porque dentro de sí surgió un conocimiento.

Después resulta que en el camino habitual hay un atasco, una cola, un encuentro desagradable, una puerta cerrada o una tienda vacía.

No siempre será algo grandioso. A veces la clarividencia ayuda a no hacer cola para comprar patatas. Pero eso también tiene valor en la vida. La espiritualidad es una cosa, y pasar cuarenta minutos en una cola con el rostro iluminado es un placer dudoso.

La clarividencia debe ayudar a vivir.
Ahorrar fuerzas.
Elegir un camino más limpio.
Evitar obstáculos innecesarios.
Percibir mejor el espacio.


Quinto método: el día de mañana

Puedes entrenarte con el futuro cercano.

Por la noche, siéntate tranquilamente y pregunta:

«¿Cómo será mi día de mañana?»

Pero no escribas frases generales:

«Habrá una reunión importante».
«Habrá energía de cambios».
«Pueden ocurrir acontecimientos».

Eso se puede escribir sobre cualquier día, incluso sobre el día de un gato perezoso.

Hace falta concreción.

Intenta percibir:

— con quién conversarás;
— qué estado de ánimo tendrás por la mañana;
— si habrá algún retraso;
— qué persona aparecerá;
— qué tema será el principal;
— dónde surgirá algo inesperado;
— qué color, objeto, lugar o imagen destacará.

Al día siguiente, compara.

Es muy importante: no te regañes por los errores.

Un error no es un fracaso.
Un error es un ajuste del instrumento.

Estás aprendiendo. El canal se va aclarando poco a poco.

La clarividencia y la precisión de la consulta

Hay una ley:

cuanto más precisa sea la consulta, más precisa será la respuesta.​


Si una persona pregunta:
«¿Qué será de mi vida?», la conciencia puede hundirse en un enorme campo de posibilidades.

Si pregunta:
«¿Cuál será mi tarea principal mañana por la mañana?», la respuesta se acerca.

Si pregunta:
«¿Debería ponerme hoy en contacto con esta persona?», el canal funciona con aún más precisión.

Si pregunta:
«¿Cuál será el resultado de esta conversación?», el campo se estrecha.

La clarividencia se parece a un haz.
Cuanto más estrecho es el haz, más profundamente penetra.


Espacio y tiempo

Desde la comprensión mística de la clarividencia, la distancia no es el principal obstáculo.

El cuerpo ordinario necesita desplazarse por el espacio.
Los ojos necesitan que el objeto esté delante de ellos.
El oído necesita que el sonido llegue en forma de onda.

Pero el canal de información funciona de otra manera.

Para él, lo importante no es la distancia, sino la sintonización.

El objeto puede estar cerca.
Puede estar detrás de una pared.
Puede estar lejos.
Puede estar relacionado con un acontecimiento pasado.
Puede estar relacionado con una posibilidad futura.

La cuestión no es dónde se encuentra.
La cuestión es con qué precisión se ha sintonizado la conciencia.

El campo informativo no se parece a una habitación ordinaria. Allí no hay paredes en el sentido habitual. Se parece más a un enorme espacio vivo donde todo deja huella.

Los acontecimientos pasan, pero su información no desaparece por completo.

Así como una huella en la nieve indica quién pasó, un acontecimiento deja una impresión en el campo sutil.

La tarea del clarividente no es fantasear, sino dirigir la atención precisamente hacia la huella necesaria.

Por qué la pureza del alma no sustituye el entrenamiento

Muchos piensan:

«Si me vuelvo bondadoso, luminoso y espiritual, la clarividencia se abrirá por sí sola».

No.

La pureza ayuda.
La calma ayuda.
Un corazón bondadoso ayuda.
Pero no sustituyen el aprendizaje.

Incluso una persona muy pura no aprenderá la tabla de multiplicar si no la ha estudiado. Puedes ser un ángel con ojos de ciervo, pero si no has practicado, dos por dos no llegará volando sobre alas doradas.

Aquí ocurre lo mismo.

La clarividencia es una capacidad.
Y una capacidad requiere entrenamiento.

No un amuleto.
No un bonito colgante.
No una «iniciación secreta en tres días».
No un certificado con el sello «tercer ojo activado, garantía hasta el lunes».

Hace falta práctica.

Cada día.
Con calma.
Con precisión.
Sin histeria.
Sin orgullo.
Sin deseo de demostrar a todos que eres especial.

Cómo no perder el canal

Hay un aspecto importante.

Si una persona recibe una señal sutil y la reprime constantemente, el canal se debilita.

Lo sintió, pero no lo creyó.
Lo sintió de nuevo y volvió a ignorarlo.
La tercera vez llegó el conocimiento y la persona dijo: «tonterías».

Y poco a poco la voz interior se vuelve más silenciosa.

Así funciona todo en el ser humano.
Lo que usamos se desarrolla.
Lo que no usamos se adormece.

Los músculos se debilitan sin movimiento.
La memoria se apaga sin ejercicio.
La atención se dispersa sin práctica.
La clarividencia se cierra sin aplicación.

Por eso hay que aprender no solo a recibir la señal, sino también a respetarla.

No creer ciegamente.
Pero comprobar.
Anotar.
Comparar.
Extraer conclusiones.

Así el canal se vuelve operativo.

Además, hazlo todo como lo hace un niño: ¡jugando!
Precisamente por eso, en la Escuela Veretennikov, los practicantes juegan a este juego: Juego: desarrollo de la clarividencia y la intuición empresarial

El juego es la mejor manera de adquirir cualquier habilidad.


La clarividencia no es para la curiosidad

Es muy importante comprender que la clarividencia no debe desarrollarse solo por curiosidad ociosa.

No hay que mirar donde no corresponde.
No hay que invadir la vida privada ajena.
No hay que convertir esta capacidad en una forma espiritual de espiar.

La posibilidad y la moral son cosas distintas.

Una persona puede aprender a ver más. Pero eso no significa que deba entrometerse en cualquier lugar donde no la han invitado.

Un verdadero practicante tiene una ética interior.

Pregunta no por ociosidad, sino por necesidad.
No por poder, sino por comprensión.
No para controlar, sino para actuar correctamente.
No por orgullo, sino por luz.

De lo contrario, la clarividencia se convierte no en una capacidad espiritual, sino en una forma sutil de avaricia.

Para qué desarrollar la clarividencia

El verdadero objetivo de la clarividencia no es impresionar a la gente.

No doblar cucharas.
No adivinar cartas para recibir aplausos.
No demostrar a los vecinos que ahora eres una antena ambulante de Wi-Fi cósmico.

El objetivo es más profundo.

La clarividencia sirve para:

— orientarse mejor en la vida;
— percibir a las personas;
— elegir la acción correcta;
— ver las causas ocultas;
— ahorrar energía;
— comprender dónde el camino está abierto y dónde está cerrado;
— distinguir la verdad de la mentira;
— percibir el mundo más allá de los cinco sentidos habituales.

La persona que ha desarrollado este canal vive en un mundo más amplio.

No ve solo la superficie.
Percibe las corrientes subterráneas de los acontecimientos.
Nota lo que otros pasan por alto.
Empieza a comprender que el mundo no termina en la piel, los ojos y los oídos.

Existe otro espacio.

Sutil.
Informativo.
Vivo.
Silencioso.
Pero muy real para quien ha aprendido a entrar en él sin fantasía y sin miedo.


Práctica breve para cada día

Puedes comenzar así.

Reserva cada día entre 10 y 15 minutos.

Siéntate tranquilamente.
Apaga el ruido innecesario.
Haz varias inhalaciones y exhalaciones lentas.
Cierra los ojos.

Di interiormente:

«No fantaseo. Recibo información precisa».

Después elige un ejercicio sencillo.

Hoy, tarjetas con figuras.
Mañana, letras.
Pasado mañana, llamadas telefónicas.
Después, el día de mañana.
Luego, elegir el camino.

Lo importante es no saltar de inmediato a los grandes misterios del universo.

Primero aprende a ver una cruz en una tarjeta.

Porque si una persona no puede distinguir un círculo de un triángulo, todavía es demasiado pronto para leer las crónicas de la Atlántida. La Atlántida puede esperar. De todos modos, lleva mucho tiempo esperando.

Conclusión principal

La clarividencia no es un cuento ni un adorno del camino espiritual.

Es un posible canal adicional de percepción.

Pero requiere madurez.

Hay que aprender a:

  1. preguntar con precisión,
  2. escuchar en silencio,
  3. no fantasear,
  4. comprobar,
  5. observar y llevar registros,
  6. respetar la señal,
  7. no abusar de la capacidad,
  8. y entrenarse constantemente.

La persona no ve con los ojos.
Los ojos solo transmiten la luz.

La verdadera visión nace más profundamente.

En el cerebro.
En la conciencia.
En ese silencio interior donde la información toca por primera vez a la persona.

Y cuando este canal comienza a despertar, el mundo se vuelve diferente.

No porque de repente aparezcan milagros en él.

Sino porque la persona finalmente se da cuenta:

el milagro siempre estuvo cerca.
Simplemente antes solo miraba con los ojos.

Autor del artículo: Sergey Veretennikov
Sitio web Your Yoga​
 

Веретенников Сергей

ОМ Шанти

Сергей Васильевич

Админ.
З.Клуб
О.Клуб
К+
Joined
21 Nov 2019
Messages
6.902
Reaction score
127.137
Points
11
Age
55
Location
Орёл
💎VM
442.409,50
Nueva estación
🌐Единия
Eneatipo
5 (?)
Género
Hombre
Residente del Ashram
Sí
Continuación.

Ver con el cerebro: una posibilidad oculta de la percepción humana

Hay conocimientos que la ciencia tradicional acepta rápidamente.
Hay conocimientos que verifica durante décadas.
Y hay fenómenos ante los cuales todavía suele encogerse de hombros, apartar la mirada o decir: «Eso no puede ser».

Снимок экрана 2026-05-08 105855.jpg


Pero si algo no encaja en la imagen habitual del mundo, eso todavía no significa que no exista.


El organismo humano es mucho más complejo de lo que solemos pensar. Estamos acostumbrados a creer que solo vemos con los ojos. Que la visión es exclusivamente obra de la retina, el nervio óptico y el cerebro. Pero las antiguas tradiciones espirituales, los místicos, los yoguis, los sanadores y los investigadores de las capacidades inusuales del ser humano hablaban de otra cosa: el ser humano puede percibir el mundo no solo mediante los órganos físicos de los sentidos.


A veces se llama visión alternativa.
A veces, visión cutánea.
A veces, visión cerebral.
Y, en un sentido más profundo, despertar de la visión interior.


Y aquí comienza un ámbito muy interesante.


Los niños ven con mayor facilidad

Según las observaciones de muchos practicantes, estas capacidades se manifiestan con mayor facilidad en los niños.


Especialmente en los niños de hasta unos 12 años. A veces, hasta los 15–17 años. Sus canales internos de percepción aún no están tan rígidamente cerrados. Están menos condicionados por las creencias de los adultos y menos abrumados por el miedo de «eso no se puede», «eso no existe», «es imposible».


A menudo no hace falta explicarles mucho.
Basta con crear las condiciones adecuadas, ponerles una máscara opaca especial, y comienzan a percibir objetos, colores, formas y movimiento.


No siempre de inmediato y a la perfección.
No siempre con claridad.
Pero el hecho mismo de que un niño empiece a distinguir algo sin la visión normal hace reflexionar.


El adulto funciona de otra manera. Ha vivido demasiados años únicamente a través de los ojos físicos. Su cerebro se ha acostumbrado a un solo canal de percepción. Los mecanismos internos parecen haber permanecido inactivos durante mucho tiempo, cubiertos de polvo, dormidos.


En el niño, en cambio, este mecanismo interior todavía no está completamente bloqueado.


Por qué a los adultos les resulta más difícil

El adulto a menudo se obstaculiza a sí mismo.


Se pone la máscara y enseguida comienza el ruido interior:


«¿Y si no veo nada?»
«¿Y si esto es una tontería?»
«¿Y si me estoy engañando?»
«¿Y si se ríen de mí?»
«¿Y si simplemente estoy adivinando?»


Y eso es todo. El canal se cierra.


La visión interior no tolera una tensión brusca. No se abre mediante la violencia. No se puede tomar por asalto como una fortaleza. Se parece más a una cuerda delicada: si se presiona demasiado, el sonido desaparece.


En el adulto, la capacidad natural para la percepción sutil suele estar ya reprimida. Pero reprimida no significa destruida.


Si alguna vez la persona pudo ver imágenes vívidas, percibía bien los colores, imaginaba objetos con facilidad, tenía una imaginación intensa, veía sueños inusuales o sentía a las personas y el espacio, existe una posibilidad de desarrollo.


Lo importante es no forzarse, sino recordar poco a poco.

Autor del artículo: Sergey Veretennikov
Sitio web Your Yoga
​
La visión cerebral no es la visión normal

Es importante comprender que no se trata de que la persona «mire con los ojos a través de la máscara».


No.


Si la máscara está bien hecha, la luz no pasa. Los ojos físicos no reciben información visual normal. Y, sin embargo, la persona puede empezar a percibir la forma, el color, la posición del objeto, la silueta y el movimiento.


Esto indica que entra en funcionamiento otro mecanismo.


Podría decirse así: en este proceso, los ojos se convierten menos en receptores que en una pantalla interior. La imagen parece surgir no desde fuera, sino desde dentro. La persona no mira con los ojos: percibe con el cerebro.


Para algunos, esto se siente como una imagen delante de los ojos.
Para otros, como una mancha, un color o un contorno.
Para otros, como un conocimiento: «ahí hay algo rojo», «ahí hay un círculo», «ahí hay una persona».
Para otros, como una sensación corporal: calor, cosquilleo, atracción o rechazo.


Por eso no se puede exigir el mismo resultado a todos. Cada persona tiene su propia vía de acceso a esta percepción.


El tercer ojo y el centro del cerebro

En la tradición espiritual, la zona entre las cejas se denomina el área del tercer ojo. Pero en la práctica no importa únicamente el entrecejo, sino un centro más profundo: la zona interna de la cabeza, el punto central del cerebro relacionado con la percepción sutil.


Se puede hablar de la epífisis.
Se puede hablar del centro de la visión interior.
Se puede hablar de la pantalla espiritual de la conciencia.


Los nombres son distintos, pero la esencia es una: el ser humano tiene un órgano interno de percepción que puede despertarse.


Es interesante que, al trabajar con una máscara, es importante que la zona del puente de la nariz y del entrecejo no esté oprimida. Si la máscara presiona demasiado abajo sobre el puente de la nariz o cubre la zona del tercer ojo, la percepción puede empeorar.


Como si este centro necesitara «respirar».
No le gusta la presión.
Necesita espacio.


La máscara para entrenar

Para estas experiencias se utiliza una máscara opaca. Debe ajustarse bien al rostro y no dejar pasar la luz.


Se pueden usar máscaras especiales ya preparadas, pero también es posible fabricar una máscara sencilla de entrenamiento por cuenta propia.


Puede servir un plástico rígido, por ejemplo, el de una carpeta; material oscuro; una esponja suave en los bordes para que se ajuste al rostro; y una goma para fijarla.


La condición principal es que sea completamente opaca a la luz.


Comprobarlo es muy sencillo: ponte la máscara y asegúrate de que no entre luz por ningún sitio. Si se desea, se puede utilizar una pequeña fuente de luz desde un lateral: si la luz entra, habrá que ajustar la máscara.


Pero es importante no convertir la práctica en una lucha contra la máscara. La máscara no es un objeto mágico. Es simplemente una herramienta que apaga la visión normal para que la persona pueda empezar a buscar otro canal de percepción.


Cómo comienza la percepción

En los niños puede ocurrir casi de inmediato.
En los adultos suele suceder gradualmente.


Al principio la persona no ve un objeto, sino una mancha difusa.
Después aparece la sensación de color.
Luego, el contorno.
Después, la dirección.
Y finalmente surge una percepción más estable.


A veces la persona dice:


«No veo, pero siento».
«Como si ahí hubiera algo claro».
«Como si hubiera algo a la derecha».
«Como si hubiera aparecido una franja».
«No estoy seguro, pero parece que es de color amarillo».


Y aquí es importante no reírse, no presionar ni exigir precisión. En las primeras etapas, la visión interior es muy frágil. Se parece a un brote que apenas atraviesa la tierra.


Si se lo pisotea de inmediato con dudas, no crecerá.


El color como energía

Una de las vías de desarrollo es trabajar con los colores.


Cada color tiene no solo una cualidad visual, sino también su propia naturaleza energética. El rojo se siente de manera distinta al azul. El amarillo, de manera distinta al verde. El blanco, de manera distinta al negro.


A veces, para un adulto es más fácil no «ver» primero el color, sino sentirlo.


Por ejemplo:


el rojo puede sentirse como calor, densidad o presión;
el azul, como frescor, profundidad o silencio;
el amarillo, como un ligero resplandor, actividad o movimiento;
el verde, como suavidad, equilibrio o un campo vivo.


No es necesario aceptar esto como un esquema rígido. Cada persona puede tener sus propias sensaciones. Pero, si se trabaja regularmente con los colores, el cerebro comienza a crear un vínculo entre la sensación energética y la imagen interior.


Así nace gradualmente una nueva visión.


Una práctica sencilla para desarrollar la visión interior

Siéntate tranquilamente.
Mejor en silencio.


Cierra los ojos o ponte una máscara opaca.


Primero lleva la atención al cuerpo. Siente las manos, los dedos, el rostro y la respiración. No te apresures. La visión interior no aprecia las prisas.


Después lleva la atención al centro de la cabeza. No superficialmente a la frente, sino más adentro, como si dentro de la cabeza hubiera un punto tranquilo y luminoso.


No hace falta tensarse. Simplemente mantén allí la atención.


Imagina que desde arriba, desde el espacio, desciende un flujo de luz azul celeste. Entra por la coronilla, baña suavemente el centro de la cabeza, atraviesa todo el cuerpo y desciende.


Este flujo no presiona.
Purifica.
Armoniza.
Como si limpiara la pantalla interior.


Quédate así unos minutos.


Después puedes tomar una tarjeta de color o pedirle a otra persona que te muestre un objeto. No intentes mirar con los ojos. Escucha la primera sensación sutil.


¿Qué color es?
¿Dónde está el objeto?
¿Es claro u oscuro?
¿Redondo o anguloso?
¿Se siente cálido o frío?


Anota las primeras impresiones. Precisamente las primeras. Después interviene la mente y empieza a discutir.


Y la mente, en estas prácticas, es una gran crítica, pero una mala clarividente.


La condición principal es la regularidad

Si practicas una vez por semana y durante los otros seis días olvidas por completo la práctica, el resultado será débil.


Estas capacidades se desarrollan mediante una atención suave y constante.


Es mejor practicar poco, pero con frecuencia.


De 5 a 10 minutos al día darán más que intentos heroicos ocasionales de una hora.


La visión interior no es un truco.
No es un número de circo.
No es un entretenimiento para el público.


Es el desarrollo del cerebro, la conciencia y la percepción sutil.


Para qué le sirve esto a una persona

Podemos preguntarnos: ¿para qué desarrollar una visión así?


No para asombrar a la gente.
No para demostrarle a alguien que somos especiales.
No para convertirnos en «personas excepcionales».


El verdadero sentido es más profundo.


Cuando una persona empieza a ver con el cerebro, empieza a comprender que el mundo es más grande de lo que parece. No vivimos únicamente en la materia densa. Estamos rodeados de campos, energías, imágenes, vibraciones y conexiones invisibles.


Este desarrollo cambia la relación con uno mismo.
La persona deja de considerarse simplemente un cuerpo.
Empieza a sentir que dentro de ella existe un enorme potencial oculto.


Y quizá esto sea solo el primer paso.


Primero la persona aprende a percibir el color bajo la máscara.
Después, la energía del objeto.
Luego, el estado del espacio.
Después, las señales sutiles del cuerpo.
Y más tarde, los sueños, las imágenes, los presentimientos y las indicaciones internas.


Así se abre el camino hacia una conciencia más amplia.


No hay que temer lo inusual

A menudo las personas temen aquello que no encaja en lo habitual.


Pero en otro tiempo la electricidad también parecía un milagro.
Las ondas de radio eran una fantasía invisible.
El vuelo humano hacia el cielo se consideraba imposible.
Y hoy todo ello forma parte de la vida cotidiana.


Es posible que la visión interior sea una capacidad humana oculta semejante, que aún está por comprender, investigar y desarrollar correctamente.


No todo lo real ha sido explicado ya.
No todo lo que no ha sido explicado es mentira.


El ser humano no es un libro cerrado.
Más bien es un templo en el que todavía no se han abierto muchas puertas.


Y una de esas puertas conduce a la capacidad de ver no con los ojos, sino con la conciencia.
Ver con el cerebro.
Ver con la luz interior.


Y quizá algún día comprendamos:
el ciego no era quien no veía con los ojos,
sino quien creía que, aparte de los ojos, el ser humano no tenía nada más.


Autor del artículo: Sergey Veretennikov
Sitio web Your Yoga​
 

216

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
Ра-1
Ра-2
Ра-3
ООН-1
Род-1
КЭЙ
Joined
21 Jan 2021
Messages
115
Reaction score
853
Points
13
Age
64
Location
Россия
💎VM
114,00
Género
Mujer
Веретенников Сергей Веретенников Сергей , le agradezco este plan tan detallado para desarrollar la clarividencia y sus explicaciones. Quiero aprovecharlo porque ahora incluso la psicología se desarrolla en esta dirección, y con mucho éxito: el efecto de las sesiones es rápido y funciona al 100 %. En el trabajo se utilizan como base las constelaciones de Hellinger, en las que se pueden ver las causas de los problemas psicológicos y de los problemas en distintas áreas de la vida, no solo al nivel de esta vida, sino también en los sistemas de reencarnación, del linaje familiar y otros (no los describiré), encontrarlas y eliminarlas, ya que influyen mucho en la vida actual. He realizado sesiones de este tipo y comprendí que necesito desarrollar una sensibilidad más sutil, porque durante las sesiones vi a personas así entre los psicólogos y los representantes de las figuras. Es una herramienta muy necesaria para la vida cotidiana, para protegerse y hacer que esta tenga muchos menos problemas.
 

1111

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
Ра-1
Ра-2
Ра-3
Род-1
КЭЙ
Joined
16 Jun 2022
Messages
175
Reaction score
3.107
Points
13
Location
Единия
💎VM
205,00
Nueva estación
🌐Единия
Género
Mujer
Residente del Ashram
Sí
OM Shanti, muchas gracias por esta explicación tan detallada sobre la clarividencia. Todo coincidió con mi percepción.
En cuanto a adivinar la información correcta sin conocer la respuesta exacta, empecé a practicar a los 15 años. Por aquel entonces mis padres me compraron unas tarjetas de física y química con preguntas, y había que elegir la respuesta correcta. Eran luces rojas y verdes. Con ellas aprendí a adivinar la respuesta correcta. Nadie me enseñó a hacerlo. Silencio, el primer impulso. Suavemente, sin tensión. Este método me resultó útil en la vida durante los exámenes. Sacaba los billetes que necesitaba, cuyo material conocía mejor. Y también en distintas circunstancias.
¡Importante! Una pregunta clara, como escribe el Maestro.

Hace unos días ocurrió algo así. Mi hija y yo estábamos paseando y tomamos caminos distintos, por calles diferentes por las que normalmente no caminamos. Pero cuando bajamos, se deslizó por mi mente la frase: «Mi hijo irá por este camino». Se inició un diálogo: ¿cómo es posible, si mi hijo volverá a casa después del entrenamiento y este camino está lejos de nosotros? Tres minutos después, nos encontramos inesperadamente con mi hijo.
A menudo ocurrían momentos parecidos, o veía a alguna conocida. Antes de eso aparecía una señal de advertencia.

Volví a entrenar con tarjetas de figuras y letras. Ayer el resultado no fue malo: 5 figuras diferentes. De 20 intentos, me equivoqué 3 veces. Seguiré practicando.
Excelentes prácticas para desarrollar la intuición y la clarividencia.
 

Веретенников Сергей

ОМ Шанти

Сергей Васильевич

Админ.
З.Клуб
О.Клуб
К+
Joined
21 Nov 2019
Messages
6.902
Reaction score
127.137
Points
11
Age
55
Location
Орёл
💎VM
442.409,50
Nueva estación
🌐Единия
Eneatipo
5 (?)
Género
Hombre
Residente del Ashram
Sí
 

Веретенников Сергей

ОМ Шанти

Сергей Васильевич

Админ.
З.Клуб
О.Клуб
К+
Joined
21 Nov 2019
Messages
6.902
Reaction score
127.137
Points
11
Age
55
Location
Орёл
💎VM
442.409,50
Nueva estación
🌐Единия
Eneatipo
5 (?)
Género
Hombre
Residente del Ashram
Sí
Ver con los ojos cerrados: el despertar del canal interno de percepción

Hay capacidades de las que la gente oye hablar como si fueran un milagro.
Pero a veces un milagro no consiste en infringir las leyes de la naturaleza, sino en descubrir aquellas leyes que aún no hemos aprendido a comprender.


El ser humano está acostumbrado a vivir a través de cinco sentidos.


Los ojos muestran la forma.
Los oídos transmiten el sonido.
La nariz distingue los olores.
La piel percibe el tacto.
La lengua reconoce el sabor.


Y parece que eso es todo.


Pero existe otra percepción, más profunda e interna. No depende por completo de los ojos, los oídos ni de los demás órganos sensoriales habituales. Puede llamarse percepción directa de la información. O, más sencillamente, la capacidad de recibir información directamente.


Y una de las manifestaciones más llamativas de este canal es la capacidad de ver con los ojos cerrados.


Pero es importante entenderlo desde el principio: no es un truco.
No es entretenimiento.
No es una forma de asombrar a los vecinos, familiares y espectadores ocasionales.


Es algo mucho más serio.


Es una oportunidad para mostrarle a una persona que su cerebro y su conciencia poseen un potencial mucho mayor del que está acostumbrada a creer.

El ser humano no ve con los ojos

Cuando decimos «veo», normalmente nos referimos a los ojos. Pero los ojos por sí mismos no entienden nada. Solo reciben la luz y transmiten la señal a continuación.


La verdadera visión tiene lugar en el cerebro.


El cerebro recibe datos, los compara con las imágenes ya acumuladas y reconoce: esto es un rostro, esto es un árbol, esto es una mesa, esto es una manzana, esto es una letra, esto es un color.


Desde su nacimiento, la persona acumula una enorme base de imágenes. Aprende a reconocer el rostro de su madre, los objetos que la rodean, los sonidos, las formas, los movimientos y los olores. Y poco a poco el mundo se vuelve comprensible.


Si se muestra a una persona un objeto que nunca ha visto, aun así notará los detalles: la forma, el material, las líneas, la luz, el color y el tamaño. Pero solo podrá nombrar el objeto cuando en su base interna aparezca la imagen correspondiente.


Así funciona la visión ordinaria.


Pero ¿qué ocurre si el cerebro es capaz de recibir una imagen no solo a través de los ojos?


¿Y si los ojos no son la única puerta?

Centro de percepción directa

Se puede imaginar que en el ser humano existe un centro interno especial capaz de recibir información directamente. No a través de la retina del ojo, ni del tímpano, ni del contacto físico, sino directamente en la conciencia.


Cuando este centro duerme, la persona depende por completo de los órganos sensoriales ordinarios.


Si cierra los ojos, no ve.
Si los oídos no oyen, pierde el sonido.
Si el objeto está lejos, queda fuera de su alcance.
Si hay una pared entre la persona y el objeto, la visión ordinaria es impotente.


Pero si el canal interno empieza a funcionar,la percepción cambia.


La información puede llegar de una manera distinta a la habitual. Puede aparecer como una imagen, como un conocimiento, como una sensación de color, forma, dirección o estado. Es como si la persona no mirara con los ojos, pero aun así recibiera datos.


Y entonces los ojos cerrados dejan de ser oscuridad absoluta.


Se convierten en un silencio en el que empieza a hablar otro órgano de percepción.

Por qué a los niños les resulta más fácil

En los niños este proceso suele activarse más rápido.


¿Por qué?


Porque el niño aún no ha conseguido encerrar por completo su cerebro en una jaula de hierro de «esto se puede y esto no».


El adulto sabe:
con los ojos cerrados no se puede ver;
a través de una máscara no se puede ver;
no se puede ver a través de una pared;
no se puede ver a distancia.


Y cuando le proponen intentarlo, su propio cerebro se pone inmediatamente a defender la antigua imagen del mundo:


«No puede ser».
«Es imposible».
«Eso contradice la experiencia».
«Soy una persona adulta y seria; no puedo creer en cuentos así».


En cambio, el niño vive más cerca del milagro. Para él, el mundo aún no está completamente cerrado. Se le puede decir: «Tienes visión interior», y no discutirá con la evolución, el libro de texto ni con el vecino, el tío Kolia, que «ya ha pasado por todo esto».


Simplemente lo intentará.


Y a menudo es precisamente ese «simplemente lo intentará» lo que abre la puerta.


Al adulto le resulta más difícil no porque sea peor, sino porque está demasiado bien entrenado en la imposibilidad.


Suprimero no hay que enseñarle tanto a ver como convencer a su cerebro de que esta forma de percepción es posible.

Los ojos cerrados como inicio del camino

Ver con los ojos cerrados no es el objetivo final.


Es una puerta.


A través de ella se puede mostrar a la persona:
«Mira, puedes recibir información de otra manera».


Cuando una persona, con una máscara opaca, distingue un color, una forma, un objeto, una letra o un movimiento, su convicción interna empieza a resquebrajarse. La antigua regla «solo veo con los ojos» deja de ser absoluta.


Y entonces aparece espacio para un mayor desarrollo.


Porque si el cerebro ha podido recibir información visual sin la visión ordinaria, significa que este canal puede entrenarse más profundamente.


Se puede aprender a percibir no solo tarjetas de colores, sino también el estado de una situación.
No solo objetos, sino también la dirección de una acción.
No solo el mundo exterior, sino también las causas ocultas de lo que sucede.

Para qué sirve

La respuesta más sencilla es: para que la persona sea más precisa.


Toda nuestra vida es una elección constante.


¿Adónde ir?
¿Con quién hablar?
¿Qué decisión tomar?
¿Conviene firmar el contrato?
¿Conviene confiar en una persona?
¿Qué camino elegir?
¿Dónde habrá menos obstáculos?
¿Qué está ocurriendo realmente ahora?


Normalmente, el cerebro toma decisiones basándose en la información quelos órganos sensoriales y la experiencia pasada. Pero los órganos sensoriales son limitados.


El ojo puede no advertir el peligro.
El oído puede no escuchar una señal importante.
La lógica puede no tener en cuenta un factor oculto.
La experiencia puede quedar obsoleta.


ChatGPT Image 12 мая 2026 г., 10_27_44.jpg



Una persona se equivoca a menudo no porque sea tonta, sino porque tiene información incompleta.


Cuando el canal interno de percepción empieza a funcionar, la persona obtiene una fuente adicional de datos.


No en lugar de la razón.
No en lugar de la experiencia.
No en lugar de la atención habitual.


Sino junto con ellas.


Una persona así puede percibir el momento con mayor sutileza, comprender mejor a los demás, elegir sus acciones con más precisión y ahorrar fuerzas.


A veces se manifiesta de forma sencilla: de repente, la persona entiende por qué camino es mejor ir. A qué tienda entrar. Con quién no iniciar una conversación ese día. Qué propuesta no aceptar.


A veces, de forma más seria: siente que un contrato es peligroso, que una reunión conlleva un riesgo oculto, que una persona dice una cosa, pero en su interior piensa otra.


La percepción interna no es un juguete. Es una forma de vivir con más atención.

Por qué esto no debe convertirse en un circo

Cualquier capacidad sutil se deteriora rápidamente si una persona la utiliza por vanidad.


«Miren lo que sé hacer».
«Pónganme a prueba».
«Ahora voy a sorprenderlos a todos».
«Soy especial».


Así no comienza un camino espiritual, sino el programa itinerante de un pequeñoego con un tambor enorme.


La verdadera capacidad debe conducir a la claridad, la ayuda, el desarrollo y la comprensión, no al espectáculo.


Si una persona ha aprendido a ver con los ojos cerrados, eso aún no la hace sabia. Solo demuestra que en ella se ha abierto un canal adicional. Pero cómo lo utilice ya es una cuestión de madurez.


La visión interior sin ética puede convertirse en una curiosidad peligrosa.
La visión interior sin disciplina puede convertirse en fantasía.
La visión interior sin verificación puede convertirse en autoengaño.


Por eso, el camino debe ser tranquilo, honesto y preciso.

Cómo desarrollar esto en uno mismo

Hay que empezar con tareas sencillas.


No hace falta intentar de inmediato mirar a través de las paredes, leer un periódico en otro continente o descubrir los secretos del Universo. El Universo puede esperar. En realidad, tiene mucha paciencia: esperó miles de millones de años a que dejáramos de confundir la espiritualidad con una pose espectacular.


Hay que empezar por lo pequeño.

1. Calmar el cuerpo

Antes de la práctica, siéntese tranquilamente.
Apague los ruidos innecesarios.
Cierre los ojos.
Haga varias inhalaciones y exhalaciones lentas.


El cuerpo debe comprender que ahora no hay lucha, demostración ni examen. Ahora hay que sintonizarse.


Si hay agitación en el interior, la señal sutil se perderá en ella.

2. Formular una pregunta precisa

No preguntes de forma vaga:
«¿Qué veo?»
«¿Qué hay allí?»
«¿Qué información llegará?»


Pregunta de forma concreta:


«¿De qué color es la tarjeta?»
«¿Qué figura está representada?»
«¿Qué letra está escrita?»
«¿Qué objeto está delante de mí?»


Una pregunta precisa concentra la atención como un rayo.


En cambio, una pregunta vaga convierte la conciencia en una habitación donde hablan al mismo tiempo diez personas y un loro.

3. Utilizar tarjetas

La práctica casera más sencilla consiste en utilizar tarjetas con colores o figuras.


Puedes preparar varias tarjetas iguales con:


un círculo,
un cuadrado,
un triángulo,
una cruz.


O preparar hojas de colores:


roja,
azul,
verde,
amarilla.


Mézclalas.
Coloca una delante de ti.
Cierra los ojos o utiliza una venda opaca.
Pregunta interiormente: «¿Qué hay en la tarjeta?»


No te esfuerces. No fuerces la respuesta. No imagines nada deliberadamente.


Espera la primera respuesta sutil.


Puede ser una imagen.
Puede ser una palabra.
Puede ser un destello de color.
Puede ser una sensación de la forma.
Puede ser un conocimiento silencioso.


Anota la respuesta.
Compruébala.
Continúa.


Lo importante no es hacerlo una sola vez, sino realizar una serie de intentos. Solo así podrás ver dónde hay azar y dónde el canal empieza a despertar.

4. No discutir con la primera señal

Muy a menudo, la primera respuesta llega en silencio.


Y entonces interviene la mente:


«No, probablemente no sea así».
«¿Y si es una fantasía?»
«¿Quizá sea mejor elegir otra cosa?»
«Me parece que es un cuadrado, pero diré que es un círculo».


Y la persona pierde la señal.


Al principio de la práctica es importante aprender a notar precisamente el primer impulso puro. No siempre será correcto, pero es con él con quien hay que trabajar.


Después aprenderás a distinguir la percepción real del ruido. Pero primero necesitas al menos escuchar cómo suena esa señal.

5. Comprobar en lugar de creer ciegamente

En esta práctica no se puede confiar únicamente en la inspiración.


Hace falta comprobar.


De lo contrario, la persona empezará rápidamente a vivir en el mundo de sus fantasías y lo llamará clarividencia.


El camino verdadero es más sencillo y estricto:


recibiste la información,
la anotaste,
la comprobaste,
sacaste una conclusión,
continuaste.


Los errores no dan miedo. Son necesarios. A través de los errores se ajusta el canal.


Lo más terrible es otra cosa: cuando una persona se equivoca, pero no quiere verlo.

La visión interior y las personas ciegas

Este método puede tener una importancia especial para las personas con problemas de visión. La idea es que, si el cerebro es capaz de recibir información visual no solo a través de los ojos, el daño ocular no necesariamente cierra la posibilidad de percibir.


Pero aquí hay que hablar con mucho cuidado.


Esto no es una garantía médica.
No es una promesa de curación.
No sustituye a los médicos, el diagnóstico ni el tratamiento.


Es una línea de práctica relacionada con el desarrollo de capacidades adicionales de percepción. Los resultados pueden variar de una persona a otra. Especialmente en quienes nunca han visto desde el nacimiento: es posible que no tengan una base habitual de imágenes visuales, y al cerebro le resulte más difícil reconocer lo que recibe.


Recibir información es una cosa.
Comprender qué es exactamente lo que percibes es otra.


Si una persona no tiene un archivo interno de imágenes visuales, necesita aprender no solo a recibir la señal, sino también a reconocerla.


Este ya es un trabajo más profundo y sutil.

El mundo interior y la recuperación

Hay otra faceta importante de la percepción directa.


Si una persona puede recibir información del mundo exterior directamente, ¿por qué no puede recibir información del mundo interior?


De su cuerpo.
Del subconsciente.
De los programas profundos que controlan el estado de los órganos, los hábitos, las reacciones, los miedos y el estrés acumulado.


Desde este punto de vista, el canal interno puede utilizarse no solo para ver objetos externos, sino también para el autoconocimiento.


La persona cierra los ojos y empieza a mirar hacia dentro.


¿Dónde está la tensión?
¿Dónde está el origen del dolor?
¿Qué emoción se ha quedado atascada?
¿Qué miedo¿yace bajo el síntoma?
¿Qué recuerdo antiguo influye en el cuerpo?
¿Qué historia familiar o del linaje se repite a través del estado de una persona?


Aquí es importante no caer en extremos peligrosos. Las enfermedades deben tratarse de forma responsable, con médicos, exámenes y sentido común. Pero la percepción interna puede ayudar a una persona a comprenderse mejor, sus reacciones, su estrés y sus causas ocultas.


A veces el cuerpo expresa con dolor lo que el alma no ha querido escuchar durante mucho tiempo.


Y si una persona aprende a escucharse más profundamente, puede empezar a cambiar su estilo de vida, su alimentación, su sueño, su actitud ante el estrés, sus creencias internas y sus reacciones emocionales.


No de forma mágica, como si «chasqueara los dedos y todo desapareciera».
Sino conscientemente: vio la causa, comprendió la conexión y empezó a trabajar.

El deseo como clave

Para desarrollar esta capacidad no basta con la curiosidad.


Hace falta deseo.


No uno caprichoso: «Bueno, sorpréndame».
No uno perezoso: «Haga que me convierta en mago».
No uno consumista: «He pagado, ahora ábrame el tercer ojo y envuélvalo con un lazo».


Sino un deseo interior auténtico:


«Quiero desarrollarme».
«Quiero ver más profundamente».
«Quiero trabajar en mí».
«Estoy dispuesto a entrenar».
«Estoy dispuesto a comprobarlo».
«Estoy dispuesto a cambiar mi percepción».


Sin esto, una persona adulta a menudo se obstaculiza a sí misma.


Conscientemente dice: «Quiero».
Pero, más profundamente, hay una resistencia: «No, esto es imposible. Esto es peligroso. Esto altera mi visión habitual del mundo».


Por eso, el primer paso es la honestidad.


¿De verdad quieren ver más allá?
¿O solo quieren una idea bonita de que pueden ver más allá?


Son cosas distintas.

Por qué es necesario activar la capacidad

Se puede comparar la percepción directa con el habla.


El ser humano tiene un centro del habla. Pero si no se habla con un niño, si no se le anima a responder, si no se entrena ese centro, el habla no se desarrollará plenamente por sí sola.


Lo mismo ocurre con la percepción interna.


La posibilidad puede estar ahí.
Pero hay que despertarla.
Estimularla para que funcione.
Darle una tarea.
Darle práctica.
Darle confirmación.


Hay que mostrarle al cerebro:
«Este es un canal nuevo. Se puede utilizar. Proporciona información. Es seguro. Es real. Se puede comprobar».


Y entonces empieza a activarse.


Al principio, con timidez.
Después, con más seguridad.
Luego, con mayor precisión.

El principal obstáculo de una persona adulta

El principal obstáculo no es la ausencia de capacidad.


El principal obstáculo es la convicción de que esa capacidad no existe.


Una persona adulta llega a la práctica con un enorme bagaje:


«Eso no ocurre».
«Es imposible».
«Me engañarán».
«No podré».
«Soy demasiado mayor».
«Eso es solo para niños».
«Eso es solo para los elegidos».
«Eso no es para la gente común».


Pero si una persona quiere aprender a tocar un instrumento musical, no dice: «Nunca he tocado, así que la música es imposible». Toma el instrumento y empieza a aprender.


Con la visión interior ocurre lo mismo.


Al principio resulta incómodo.
Después aparecen los primeros sonidos.
Luego, las primeras melodías.
Después, la conciencia empieza a oír lo que antes era silencio.

Conclusión

Ver con los ojos cerrados no es un milagro por el simple hecho de serlo.


Es una señal de que la persona es capaz de percibir el mundo de una forma más amplia que a través de los órganos sensoriales habituales.


Los ojos son importantes.
Los oídos son importantes.
El cuerpo es importante.


Pero la persona no es solo el cuerpo.
Y el cerebro no es solo una máquina para procesar estímulos externos.


En nosotros existe la posibilidad de una percepción directa.
Un centro interior del conocimiento.
Un canal sutil que puede despertarse, entrenarse y purificarse.


Pero para ello se necesitan:


el deseo,
el silencio,
una petición precisa,
la práctica,
la verificación,
la paciencia,
la honestidad,
y el respeto por esta capacidad.


No hay que esperar que todo se revele de inmediato.
No hay que convertirlo en un espectáculo.
No hay que apresurarse a convertirse en un «gran clarividente».


Empiece de forma más sencilla.


Cierre los ojos.
Tome una tarjeta.
Pregunte.
Escuche.
Compruebe.


Y un día puede descubrir que la oscuridad tras los ojos cerrados no es en absoluto un vacío.


Es una puerta.


Y detrás de la puerta no hay fantasía.
Hay un enorme mundo vivo y sutil de información que ha estado ahí todo este tiempo.


Simplemente, usted solo mirabacon los ojos.
 

330

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ФАН
Joined
18 Nov 2020
Messages
306
Reaction score
3.019
Points
19
Location
Россия
💎VM
32,90
Nueva estación
🌐Единия
Eneatipo
9 (?)
Género
Mujer
De niña jugaba a un juego parecido de adivinanzas. Algún adulto me dio la idea. Debía tener unos 6 o 7 años. Por lo general, era así: un presentador colocaba cubos de colores delante del niño o se los daba uno por uno; el otro anotaba los números y nombres de los niños y ponía cruces cuando acertaban el color del cubo. Este juego gozaba de una popularidad tremenda entre los niños: corrían desde toda la zona alrededor de la casa y se formaban en fila. Al que adivinaba en ese momento, los presentadores le vendaban los ojos con una bufanda; entonces le mostraban un cubo y el niño decía el color. Después venía el siguiente cubo. Así con varios cubos; ponían cruces según la cantidad de colores acertados, y el niño satisfecho se quitaba la venda y corría al final de la fila para volver a jugar. El siguiente se sentaba rápidamente en el lugar que había quedado libre y exigía que le ataran la bufanda cuanto antes. Allí no había silencio ni tranquilidad para percibir el color: quien no respondía de inmediato y se quedaba pensando mucho tiempo recibía los gritos de todos los que estaban en la fila: «¡Más rápido!» (porque no querían quedarse haciendo cola, sino adivinar cuanto antes). Cuando alguien acertaba, todos los niños gritaban admirados y desconcertados, como si hubiera ocurrido algún milagro: «¡Lo adivinó, vaya, lo adivinó!». Si se equivocaba, gritaban: «¡No!». Lo recuerdo como si fuera ahora: un niño estuvo pensando mucho tiempo, quería alcanzar a percibirlo, pero la fila estaba esperando; entonces allí comenzó todo un mantra de la multitud de niños impacientes, compuesto por una sola palabra: «¡Más rápido!». Al final, aquel niño se sacó de dentro algún color solo para conseguir la cruz, nono soportó semejante presión y se escapó. ¿Y qué podía hacer yo? Había circunstancias. Me ofrecí a anotar. A esa edad, pocos habían aprendido todavía a escribir bien y a calcular rápido, y además en el aire, sin errores y entre todo el alboroto; simplemente no había nadie a quien delegarle la hoja. No podía decirles a todos: «Se nos fue de las manos, ahora esperen, voy a correr tras él, disculparme por su comportamiento y traerlo de vuelta», o, como alternativa: «Sigan jugando, pero ya no anotaremos y hoy no podremos saber quién ganó». Ahora lo entiendo: debería haber hecho exactamente eso. Tomar la decisión ya entonces era mi responsabilidad; haría todo lo posible. ¿Podría aquel chico haber empezado a pensar de la misma manera? ¿Hacerse plena y completamente responsable y decirse: «Haré todo lo posible», acercarse él mismo más tarde y proponer jugar, ya fuera al día siguiente, al principio, cuando aún no hubieran llegado todos, o al final de la partida, por la tarde, cuando todos ya se hubieran ido a sus casas? Es posible. Pero probablemente no vivía en las casas cercanas; al parecer, sus padres habían ido de visita a casa de alguien y lo habían llevado consigo. En fin, se escapó y ya está, qué pena. Las circunstancias pueden ser muy distintas y, al mismo tiempo, nadie prohíbe buscar y encontrar oportunidades, ser creativo. Era uno de los juegos más solicitados como juego para un gran número de niños. Además, había que conseguir esos cubitos; a veces había que engatusar a los pequeños, elogiarles el oso concon una jirafa, con tal de que quisieran intercambiarse y dieran los cubos. Y algunos pequeñitos a veces no querían juguetes, sino que también querían acercarse a los cubos con todos los demás, y no aceptaban esperar su turno: iban directamente hacia los cubos, simplemente los agarraban y golpeaban con ellos, pronunciando algo, pues todavía no habían aprendido a hablar. En fin, toda una historia con ese juego; este tema me lo recordó y me dieron ganas de compartirlo.
Post automatically merged:

Y, en general, sí, es una práctica maravillosa: aprender a sentir con mayor sutileza.🌈

«Quiero desarrollarme»
«Quiero ver más profundamente»
«Quiero trabajar conmigo misma»
«Estoy dispuesta a entrenarme»
«Estoy dispuesta a comprobarlo»
«Estoy dispuesta a cambiar mi percepción»✨
 
Last edited:
Shoutbox
  1. No shouts have been posted yet.
Top Bottom