La música y la voz te conducen en círculos; todo en tu interior se calma y se ralentiza profundamente. El cuerpo desaparece y flotas en el cielo. Llega una paz completa, y con ella llegan la fortaleza y la confianza en ti mismo. Es una obra maestra. Solo pudo crearla una persona con un corazón puro, grande y abierto, y un alma sabia. ¡Gracias, Maestro!