¡Sé que lo que está escrito en la Ley de la Salud funciona! Intuitivamente, desde niña me arrancaba de dentro el programa nocivo. Primero, renunciando a las pastillas (en cuanto logré convencer a mi madre de que ya era suficientemente adulta para tomar por mí misma decisiones sobre mi salud). Después, utilizando diversas prácticas y técnicas sanadoras que ayudaron a implantar en mi conciencia lo necesario: ¡ninguna enfermedad puede afectarme! Por supuesto, todavía necesito estas «muletas» en forma de prácticas, pero solo porque, antes de conocer la Ley de la Salud, no sabía que se podía prescindir de ellas. Hay trabajo por hacer :) Y lo del Sol de la Salud es pura verdad. Personas desconocidas con las que comienzo a hablar me dicen a menudo: «Te pareces al Sol. A tu lado todo se vuelve un poco más fácil». En fin, queridos practicantes, ¡todo está en sus manos! ¡Gracias al Maestro por esta Ley realmente inestimable!!!