Capítulo II
La niña que encontró su «hogar»
(aproximadamente 1908-1919: Museo Británico, primeros conocimientos, escuela, guerra, mudanzas)
1) «Quiero ir a casa» — y unas lágrimas que no se podían explicar como simples caprichos infantiles
Después de aquella caída (de la que ya hemos hablado), comenzó lo que las fuentes describen de manera bastante uniforme:
sueños recurrentes y la insistente frase
«Quiero ir a casa». Sus padres le aseguraban: «Estás en casa», pero no funcionaba: la niña lloraba como si se tratara de
otra casa.
Según las descripciones, en esos sueños aparecían
un enorme edificio con columnas y
un jardín/árboles/flores — un detalle importante: no se trataba simplemente de «Egipto», sino de un
lugar que se percibía como una arquitectura y un paisaje concretos.
¡Y ES IMPORTANTE: como si fuera OTRA ÉPOCA!
2) British Museum: el momento del reconocimiento
La familia la llevó a las salas egipcias del museo, y aquí la historia se vuelve realmente «incontrovertible», porque este episodio se repite en fuentes independientes:
- la niña se soltaba y corría por las salas;
- besaba los pies de las estatuas;
- decía cosas como «Esta es mi casa»;
- su reacción era especialmente intensa ante la imagen o fotografía de un templo.
En una de las versiones más difundidas, señala la imagen de un templo y dice: «
Esta es mi casa», y luego añade, de una manera muy infantil y muy extraña: «
¿Dónde están los árboles? ¿Dónde están los jardines?» (es decir, parece comparar lo
esperado con lo que ve en la fotografía).
Y ese «hogar», en su percepción, se relaciona con el templo de Seti I.
3) Aparece un nombre: Seti I — incluso antes de una formación sistemática
Es muy importante: en esta etapa no era una adolescente formada en egiptología. Era una niña que
sentía una atracción obsesiva hacia un único núcleo: Abidos/el templo/Seti.
4) La escuela y la iglesia: «la niña incómoda»
Las fuentes señalan que comenzó a tener conflictos con el entorno religioso y con la vida escolar normal: sus relatos sobre «otros dioses», sus comparaciones, su obstinación y sus declaraciones extrañas eran interpretados como insolencia, fantasías o enfermedad. Las reseñas biográficas mencionan directamente problemas en la escuela y que su comportamiento se consideraba preocupante.
5) El encuentro con una persona que no se rio de ella
Con el tiempo, en el museo conoce a E. A. Wallis Budge, y aquí las fuentes suelen expresarlo con cautela: él
alentó su interés y
apoyó sus estudios, incluidos los relacionados con los jeroglíficos.
Es importante: esto no significa necesariamente que «él le diera personalmente clases secretas todos los sábados», pero sí que una autoridad adulta
no la descartó como “loca”, sino que orientó su curiosidad hacia el estudio.
6) La Primera Guerra Mundial y la mudanza: cuando la oscuridad exterior intensifica la interior
A continuación, las fuentes biográficas añaden otra capa importante:
la Primera Guerra Mundial, la alarma en Londres y el episodio en el que
escapa milagrosamente de morir durante un ataque o bombardeo, tras lo cual la envían fuera de Londres.
Más adelante escribiré en este tema una oración de Dorothy a Isis.
Creo que no solo les resultará interesante, sino también útil.
Especialmente cuando ya comprendan con exactitud quién es esa Dorothy......
Se indica que se mudó con unos familiares a Sussex, donde continuó su «línea de Egipto» a través de las bibliotecas.
7) Eastbourne: la biblioteca en lugar del museo
Las fuentes mencionan que estudiaba sistemáticamente el Antiguo Egipto en una biblioteca pública (a menudo se menciona precisamente Eastbourne). Puede parecer aburrido, pero es importante para comprenderlo: su interés no fue un arrebato pasajero.
Sobrevivió y se fortaleció fuera del museo, en la rutina normal de una provincia, mediante lecturas y apuntes.
8) Fenómenos nocturnos, sonambulismo, sanatorios: dónde termina la «rareza» y empieza el «diagnóstico»
Y aquí aparece la parte más compleja, pero necesaria: a partir aproximadamente de la adolescencia, las fuentes registran
pesadillas nocturnas y sonambulismo y episodios por los que
la internaron en sanatorios (varias veces).
Es importante decirlo claramente: no todo en su historia es «un cuento místico luminoso». En realidad, fue difícil tanto para ella como para su familia.
En algunas versiones aparece una «visita nocturna de Seti I» como parte de su experiencia (una parte del relato biográfico), pero aquí mantengo un marco estricto:
podemos afirmar con seguridad que ella lo contaba así, pero
no podemos afirmarlo como un hecho del mundo exterior. Las fuentes lo describen precisamente como una experiencia o creencia suya, acompañada de problemas de sueño y del estado mental.
Al llegar a la adolescencia, se forma en ella un nudo triple:
- Abidos/el templo/Seti como sensación de «hogar» (no una metáfora, sino una dirección interior).
- La formación y las lecturas reales (museo, biblioteca, apoyo de personas serias).
- El precio: conflicto con la norma, soledad, trastornos nocturnos y decisiones médicas de la familia.