En cierto momento de la guerra informativa, la gente se olvida de lo más importante: en qué época vive.
Es decir, que ahora, por ejemplo, estamos en el siglo XXI, la gente camina por la Luna, los robots recorren Marte, alrededor de la Tierra gira, en esencia, toda una ciudad en forma de la EEI, donde todos los cosmonautas, independientemente de su raza y nacionalidad, se abrazan como amigos, la humanidad aspira a unirse y acabar con las fronteras, y los políticos cumplen funciones formales al servicio de la gente...
Todo eso se olvida. Y la gente empieza a creer que está en algún lugar del pasado. Por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial, o incluso en la Primera... Que hay que tachar todos los logros de la humanidad. De nuevo es importante matar al enemigo, matarlo a cualquier precio, y en general no reparar en gastos...
En resumen, la gente ha vuelto a hundirse claramente en algún pasado salvaje. Con un retroceso brusco.
Y estos
Zombis se niegan rotundamente a percibir la REALIDAD evidente. Como psicólogo, entiendo que esto es, en esencia, una enfermedad psicológica. Hay que devolver urgentemente al paciente
Desconectar de la realidad es la principal estrategia de las guerras informativas.
No se puede obligar a una persona que vive en el mundo moderno, sigue los desplazamientos del rover de turno por Marte, se interesa por lo que ha visto el nuevo telescopio en el espacio, admira las fotos de nuevas galaxias, lee sobre los avances de la ciencia y la tecnología y sobre la contaminación del medio ambiente...
Vive en el AHORA. Por eso vemos que todo el mundo moderno está EN CONTRA DE LA GUERRA.
Pero las personas que juegan estúpidamente con sus tanques en el ordenador, beben vodka en la cocina, llegan a fin de mes comprando cualquier porquería en forma de comida en las tiendas, miran cualquier porquería en la televisión o en Yandex, que hace tiempo ya fue tomado por las estructuras estatales, NO SON CAPACES de pensar de forma moderna.