Todo lo que parece «nada» es, en realidad, precisamente lo que hace útiles a las cosas.
1. Una rueda con 30 radios
Los radios (la parte material: el ser) mantienen la forma de la rueda. Pero el carro se mueve gracias al vacío del centro, donde está el eje; sin ese vacío, la rueda no podría girar. La utilidad está en el vacío, no en la materia misma.
2. Una vasija de arcilla
Está hecha de arcilla (el ser), pero utilizamos su vacío interior: allí se vierte agua y se colocan flores. Sin vacío, sería simplemente un terrón de arcilla. La función nace del no ser.
3. Una casa con ventanas y puertas
Las paredes y el techo son el ser. Pero se puede vivir en una casa solo porque contiene espacio: vacío. Las ventanas y las puertas son un «nada» recortado, sin el cual la casa sería una prisión. La vida es posible gracias a la ausencia.
Significado principal:
El ser crea la forma, pero el no ser proporciona la función. Lo que consideramos «vacío», «nada» o «ausente» suele ser fuente de utilidad, libertad y vida.
Esta es una enseñanza sobre la armonía de los opuestos:
Lo duro y lo blando, lo lleno y lo vacío, la acción y la no acción (wu-wei). Lao-Tse nos invita a no aferrarnos únicamente a lo material, visible y «existente», pues el verdadero valor a menudo se oculta en aquello que no está.
Cómo aplicarlo en la vida:
A veces el silencio es más importante que las palabras (el vacío entre los sonidos). Las pausas en el trabajo («no hacer nada») aportan fuerzas, del mismo modo que el vacío de un recipiente permite volver a llenarlo. En las relaciones, el espacio para la libertad es más importante que el control constante. En la creatividad, una hoja en blanco (vacío) brinda la posibilidad de crear una obra maestra.