Aquí cayó el telón y en él brilló un zigzag dorado de relámpago.
Papá Carlo, Malvina y Pierrot no podían recuperarse de la admiración. Pinocho, con las manos en los bolsillos y la nariz levantada, dijo con jactancia:
– ¿Qué, lo han visto? Entonces no fue en vano que me mojara en el pantano de la tía Tortila… En este teatro representaremos una comedia; ¿saben cuál? «La llave de oro, o las extraordinarias aventuras de Pinocho y sus amigos». Karabás Barabás reventará de rabia.
Pierrot se frotó con los puños la frente arrugada:
– Escribiré esta comedia en magníficos versos.
– Yo venderé helados y entradas —dijo Malvina—. Si descubren que tengo talento, intentaré interpretar papeles de niñas bonitas…
– Esperen, chicos, ¿y cuándo estudiaremos? —preguntó papá Carlo.
Todos respondieron al unísono:
– Estudiaremos por la mañana… Y por la tarde actuaremos en el teatro…
«La llave de oro» — A. N. Tolstói
Papá Carlo, Malvina y Pierrot no podían recuperarse de la admiración. Pinocho, con las manos en los bolsillos y la nariz levantada, dijo con jactancia:
– ¿Qué, lo han visto? Entonces no fue en vano que me mojara en el pantano de la tía Tortila… En este teatro representaremos una comedia; ¿saben cuál? «La llave de oro, o las extraordinarias aventuras de Pinocho y sus amigos». Karabás Barabás reventará de rabia.
Pierrot se frotó con los puños la frente arrugada:
– Escribiré esta comedia en magníficos versos.
– Yo venderé helados y entradas —dijo Malvina—. Si descubren que tengo talento, intentaré interpretar papeles de niñas bonitas…
– Esperen, chicos, ¿y cuándo estudiaremos? —preguntó papá Carlo.
Todos respondieron al unísono:
– Estudiaremos por la mañana… Y por la tarde actuaremos en el teatro…
«La llave de oro» — A. N. Tolstói