¡Qué tierna y misteriosamente florece la meditación «Encuentro con mi Doble Energético»! Con cada inmersión siento cómo su poder me llena, como una corriente mágica que lleva consigo luz y armonía. ¡Om Shanti!
Esta meditación no es solo una práctica, sino todo un mundo que merece ser explorado una y otra vez, para absorber sus profundidades y no olvidar el milagro oculto en cada instante. Decir que me gusta sería no decir nada. Estoy fascinada, sobrecogida ante su esplendor. Cada elemento —desde los significados hasta las voces de quienes la guían, desde la música hasta la atmósfera— parece un entrelazamiento de estrellas en el firmamento nocturno.
Recuerdo que hace muchos años, en un sueño, conocí a mi Doble Energético. Era extraordinaria, como un reflejo de mi alma, pero más desarrollada, más sabia, con más conocimiento. Intentaba adoptar sus cualidades y buscaba en mí esos rasgos. Pero con el tiempo, esta imagen quedó en algún rincón lejano de mi conciencia, fuera de la vista.
Ahora, al sumergirme en esta práctica, vuelvo a sentir cercanía con ella. Se vuelve más íntima y profunda, como un susurro del universo que invita a la revelación.
¡Gracias, Om Shanti, querido, por este regalo invaluable! Esta meditación llegó a mí en el momento justo y superó todas mis expectativas.