¡Con tal de que el niño se entretenga, que no llore!

Вам интересна эта тема?

  • Да, очень интересна

  • Нет, совсем не интересно

  • Мне всё равно


Results are only viewable after voting.

Веретенников Сергей

ОМ Шанти

Сергей Васильевич

Админ.
З.Клуб
О.Клуб
К+
Joined
21 Nov 2019
Messages
6.912
Reaction score
127.534
Points
11
Age
55
Location
Орёл
💎VM
444.964,00
Nueva estación
🌐Единия
Eneatipo
5 (?)
Género
Hombre
Residente del Ashram
Sí
Mirar esta TONTERÍA ......... ES MUY TRISTE......... Espero que en nuestro país esto NO SUCEDA .. incluso en los tiempos más difíciles, la gente remendaba la ropa, intentaba vestir de forma limpia y aseada ..... La esencia ofrece, la esencia viste, la esencia aplaude Espero que haya más personas sensatas :(
En su país ya existe desde hace mucho:

https://www.ozon.ru/category/rvanaya-odezhda/
 

369

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
ОТГ-3
ОТГ-4
Ра-1
Ра-2
Ра-3
Ра-4
Ра-5
КЭЙ
ФА-1
Joined
5 Sep 2020
Messages
756
Reaction score
4.651
Points
29
Age
52
💎VM
157,50
Género
Mujer
Residente del Ashram
Sí
Formación en la Academia
M-SNOV
Gran parte de la ciudad en la que vivo lleva ese tipo de gorros andrajosos.

Screenshot_20250319-182802_1.jpg
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
Lo que usted, 369 369 , escribió sobre los vaqueros rotos resulta ser un ejemplo de un fenómeno sociológico (político) como la recuperación.

En sentido sociológico, la recuperación (del inglés recuperation, restauración) es el proceso mediante el cual las ideas e imágenes políticamente radicales se distorsionan, se cooptan, se absorben, se neutralizan, se incorporan, se integran o se convierten en mercancía en la cultura mediática y la sociedad burguesa y, por tanto, se interpretan desde una perspectiva neutral, inofensiva o más generalmente aceptada. En un sentido más amplio, puede referirse a la apropiación cultural de cualquier símbolo o idea subversiva por parte de la cultura dominante.

El concepto de recuperación fue formulado por miembros de Situationist International y se publicó por primera vez en 1960. Este término tiene una connotación negativa, porque la recuperación suele implicar consecuencias intencionadas (se perciban o no) de un cambio fundamental en el significado de las ideas radicales debido a su apropiación o incorporación al discurso dominante. Originalmente se concibió como lo opuesto al concepto de détournement, en el que imágenes y otros artefactos culturales se toman de fuentes convencionales y se reutilizan con intenciones radicales.

Ejemplos de recuperación
Algunos antiguos medios de expresión contracultural que los críticos consideran recuperacionistas (al menos parcialmente) son: la música y la moda punk, por ejemplo el peinado mohicano, los vaqueros rotos y los accesorios de bondage, como los collares para perros; los tatuajes; el arte callejero y el arte participativo.
Recuperación (Wikipedia)
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
Me parece importante este artículo sobre la educación. Creo que, por difícil que sea seguir principios elevados, vale la pena. Por desgracia, en nuestros tiempos no todos han tenido la suerte de nacer en esas condiciones ideales y protegidas; a educadores, maestros, pedagogos y psicólogos no les enseñaron este arte. A menudo los padres están ocupados sobreviviendo y creen que, si mantienen económicamente a sus hijos, su función está cumplida; que el niño crecerá de algún modo por sí solo, lo asimilará todo, lo comprenderá y se convertirá en una persona «buena y correcta». Y se sorprenden cuando sus hijos crecen.

Cómo criar a una persona feliz

El derecho del niño a ser criado en una familia es natural y le pertenece desde su nacimiento. La obligación de los padres es protegerlo, cuidarlo, educarlo y desarrollar sus capacidades intelectuales y creativas.

El cuidado del desarrollo físico, espiritual y emocional son los principales valores de la familia en la educación de los hijos. Una de las tareas clave del paradigma vital es educar correctamente al niño dentro de la familia.

Todo padre desea la felicidad de su hijo, pero no todos saben cómo ayudarlo a convertirse en una persona armoniosa e íntegra. La regla principal es comenzar por uno mismo y por lo que transmitimos a este mundo. El niño percibe nuestro estado interior.

Pase lo que pase en la vida, por mucho que los traviesos nos exasperen con caprichos y rabietas, debemos conservar la calma y evitar por todos los medios la irritación, el abatimiento y la condena.

Reprochar al niño es inútil, al igual que darle sermones y moralizarlo. Es un método educativo fracasado. Se puede elogiar y castigar a los niños, pero no condenarlos. Hay que decir palabras de apoyo y aprobación, y poner límites a tiempo.

Desde la infancia hay que enseñarles el amor, la sinceridad, el cuidado, el sacrificio y la compasión. Formar en el niño metas correctas y una visión adecuada del mundo, así como una actitud luminosa hacia el mundo y hacia sí mismo.

El sentido de la verdadera familia y de la educación familiar de los hijos es acercarlos a Dios. Sin amor ni fe es imposible educar el alma.

Cómo saber si el niño se desarrolla armoniosamente
Es muy sencillo determinar si existen problemas en la educación de los hijos dentro de la familia. Basta con observar al niño y preguntarse qué sentimientos experimentamos.

Un niño armonioso es aquel que no provoca agresividad, ira ni irritación. Al contrario, dan ganas de abrazarlo y acariciarlo. Es agradable estar a su lado.

Un niño así tiene mucho amor en el alma y una enorme cantidad de energía positiva. La emplea para ayudar y comunicarse. Sonríe a menudo y no se disgusta por nimiedades. Es bondadoso, alegre, jovial y atento. De él emana una luz interior.

Etapas de la educación del niño en la familia
Las responsabilidades de la familia en la educación del niño son un ámbito de especial responsabilidad. El guion de su vida futura estará determinado por las orientaciones humanas que inculquemos en él.

La familia es la base de la educación del niño. Es una forma de conocer el mundo, un intento de distinguir los límites entre lo malo y lo bueno, lo blanco y lo negro. La infancia es una película sin revelar, una sucesión de acontecimientos que puede tanto dar alas e inspirar como herir y destruir la personalidad.

El desarrollo y la educación armoniosos del niño en la familia pasan por cuatro fases:

  • formar una meta correcta;
  • brindar apoyo, orientación y guía en el camino de su formación;
  • advertir qué ocurrirá si el niño se desvía del camino;
  • castigar si el niño viola y rechaza los principios de la educación familiar.
Los padres plantean al niño metas claras, sin formulaciones ambiguas, hacia las que avanzará por sí mismo. Despiertan su interés, lo apoyan y lo orientan.

La educación moral de los hijos en la familia no consiste en reprimir sus deseos y castigarlos, sino en motivarlos correctamente. La misión de los padres es llenar al niño de una sensación de amor incondicional y de un anhelo de unión con Dios.

Cómo explicar al niño qué está bien y qué está mal
La tarea prioritaria de la familia y de la educación familiar de los hijos es formar en ellos metas correctas. Si se logra, el niño podrá afrontar lo demás por sí mismo.

¿Cómo pueden los padres entablar un diálogo abierto para transmitir el paradigma de valores e inculcar las metas necesarias? La educación moral de niños y adolescentes debe comenzar exclusivamente con una conversación sincera y de corazón a corazón.

Veamos un ejemplo. Los niños siguen a blogueros de moda en TikTok e Instagram, cuánto ganan y qué vida lujosa llevan. Los padres no deben prohibirles ver las redes sociales ni criticar a sus ídolos, sino explicarles las cosas.

La tarea de la familia en la educación de los hijos es interpretar correctamente los acontecimientos. Es importante transmitir que la fama y el dinero están bien, pero que sin una familia una persona no será feliz. Sin embargo, ni siquiera tener una familia e ingresos traerá alegría cuando el alma esté vacía y oscura.

Si el amor vive en el corazón, llegará la energía y todo lo demás vendrá por añadidura. Los deseos se cumplirán. El ser humano ha nacido para la felicidad de unirse con el Altísimo. Es importante enseñar al niño a aceptar tanto el bien como el mal, y explicar que todo lo que sucede proviene de Dios.

En la educación de niños y adolescentes es necesario inculcarles la comprensión de que el amor nos lo da el Creador. Cuando nos dirigimos a Dios y sentimos amor incondicional, nuestra alma revive y nos volvemos felices. Damos amor y lo recibimos.

Desarrollar en el niño la capacidad de sentir el amor divino es la tarea profunda de la educación familiar.

Qué papel desempeña la familia en la educación del niño
En el contexto de la familia y de la educación familiar de los hijos, es importante que los padres mantengan una postura firme. Deben demostrar unidad, incluso cuando existan desacuerdos.

Las opiniones opuestas en cuestiones de educación familiar conducen a consecuencias peligrosas. A ese niño le resulta difícil convertirse en monoteísta. A veces los hijos crecen como egoístas infantiles y se vuelven dependientes del alcohol o las drogas.

La familia actúa como el principal director y guionista de la formación de la personalidad del niño. El pequeño adopta de la madre el modelo de relación con la vida. Ella le enseña empatía, le brinda amor y calidez emocional, y forma su percepción.

El padre despierta en el niño su parte adulta. Le ayuda a conocer los límites de lo permitido y lo prohibido, así como su potencial natural, sus recursos y sus capacidades.

El pequeño percibe a su madre y a su padre como un todo. La madre ama y perdona; el padre muestra firmeza. La combinación de amor, perdón, justicia y la inevitabilidad del castigo crea en el niño una imagen correcta del mundo.

La influencia de una familia monoparental en la educación del niño es destructiva si la madre habla negativamente del padre, le prohíbe verlo y lo culpa de todos los problemas.

Los problemas educativos en la familia después del divorcio surgen cuando la madre no permite que el hijo o la hija acceda a la influencia paterna. Hay que respetar al padre del niño. De lo contrario, los hijos tendrán que hacer esfuerzos extraordinarios para crecer como personas decididas y armoniosas.

Especialmente en la educación de los adolescentes, es importante comprender que a los hijos les resulta más fácil madurar si la madre y el padre saben perdonarse, desean la felicidad del otro y los aceptan tal como son.

Quién consigue educar correctamente a sus hijos
En las familias donde se trata a los niños con comprensión y calidez crecen personas atentas, bondadosas, sensibles y felices. Para educar en la familia es importante contar con una reserva ilimitada de amor y paciencia.

La exigencia excesiva, la irritación constante y el descontento de los padres provocan problemas en la educación de los hijos dentro de la familia. Las emociones negativas equivalen a la destrucción en el plano sutil.

La educación de los hijos en la familia comienza con los elogios. Elogiamos al niño por su bondad, sensibilidad, atención y amor. Le convencemos de que, cuando perdona y muestra bondad y misericordia, se vuelve más fuerte, más inteligente y mejor.

En psicología, se considera especialmente perjudicial la educación asistemática de los hijos en la familia, cuando los padres se comportan de manera incoherente y cambian constantemente las reglas de conducta, los castigos y las recompensas.

Por ejemplo, hoy, cuando el niño exige algo, le compran el juguete sin pensarlo, y mañana lo castigan incluso por pedirlo. O le permiten dormir con ellos para que no llore, pero la noche siguiente lo dejan solo, llorando en la cuna, y no reaccionan de ningún modo.

Un enfoque caótico de la educación del pequeño provoca el deseo de mandar sobre los adultos y comportarse de manera inapropiada, y a largo plazo también complica la tarea de educar al adolescente.

Consejos prácticos para educar a los hijos en la familia
Los problemas educativos en la familia surgen porque los adultos reprimen la autonomía del niño y tratan de protegerlo de cualquier dificultad. Para el desarrollo infantil es importante atravesar una escuela de sufrimiento y experimentar el dolor emocional.

Si el niño parece pedir literalmente que lo castiguen, significa que le falta estrés en la vida y experiencia para superar dificultades. Ayudarán las actividades deportivas, los campamentos turísticos y las excursiones.

Cuando un niño pequeño tiene una rabieta para conseguir lo que quiere, esto indica una educación familiar incorrecta. A veces es necesario tomar medidas firmes para detener la rabieta y enseñarle a controlar sus deseos e instintos.

El papel de la familia y la base de la educación familiar de los hijos se fundamentan en desarrollar la capacidad de comunicarse y resolver conflictos por sí mismos. Es importante explicar al niño que un conflicto es una oportunidad para comprender mejor a otra persona y su postura.

Incitar a pelear o ceder no es la solución. En el primer caso criaremos a una persona agresiva; en el segundo, a una persona reprimida, apocada y sin confianza en sí misma. El desenlace correcto de un conflicto es el compromiso y la capacidad de llegar a un acuerdo.

Para no tener que ocuparse de educar a un adolescente problemático, es mejor inculcar desde la infancia unos principios correctos:

  • acostarse temprano y dedicar las primeras 5-7 horas después de despertarse al trabajo intelectual;
  • no estudiar justo antes de dormir;
  • orientar el pensamiento hacia el asombro;
  • desarrollar la bondad y la humanidad.
Los padres no tienen derecho a mostrarse indiferentes ante el niño en ninguna situación; de lo contrario, perderá la sensibilidad hacia el bien y el mal.

Cómo sentar en la familia las bases de la educación espiritual familiar de los hijos
La educación espiritual y moral de los hijos en la familia depende del grado de conciencia, madurez y espiritualidad de los padres. Si nosotros mismos creemos y vivimos según las leyes del universo, el niño nos comprenderá y nos escuchará con el corazón y el alma.

Las condiciones para educar al niño en la familia deben ser favorables y abiertas a recibir información sobre la bondad, la misericordia y Dios. ¿Cuándo comienza la educación en la familia? Ya en el vientre materno.

Leer cuentos buenos antes de dormir es un elemento importante de la educación familiar. Antes de que el pequeño se duerma, cuéntele que hay que perdonar, que Dios es amor y que el Creador nos ama. Estas conversaciones ayudarán al niño a reaccionar correctamente ante el mundo que lo rodea.

Es necesario llevar a los niños al templo y enseñarles a rezar. Los niños rezan con sus propias palabras, perciben la voluntad divina y se llenan de amor. Explíqueles que no basta con pronunciar palabras, sino que hay que sentir el significado profundo de la oración.

Intente transmitirle los sentimientos que usted experimenta cuando se dirige a Dios. Con el niño solo se puede hablar en el lenguaje de la sinceridad; es sensible a la falsedad.

Cómo evitar problemas en la educación de los adolescentes
Para atravesar la adolescencia sin grandes dificultades, hay que ocuparse de la educación de los hijos en la familia de manera constante, no solo ocasionalmente.

Hay que aceptar que el niño no es un clon, ni una propiedad, ni una copia mejorada de ustedes. Tiene sus propios sentimientos, reacciones y aspiraciones, que pueden contradecir sus ideas.

La educación de los adolescentes tiene sus particularidades, por eso proponemos unas reglas que ayudarán a ponerse del lado del niño y regular los aspectos educativos en la familia:

  1. Denle libertad. Solo las personas libres alcanzan el éxito y se vuelven felices.
  2. Confíen en él. No prohíban; expliquen las consecuencias de una u otra elección.
  3. Infórmenlo y ocúpense de su educación sexual, pero no controlen todos los ámbitos de su vida. No lean sus conversaciones ni lo espíen. Cultiven la comunicación para que el niño quiera compartir las cosas con ustedes por iniciativa propia.
  4. No le recuerden sus faltas. Analicen la situación desagradable y no vuelvan a ella.
  5. No conviertan al niño en un culto a la personalidad ni creen problemas innecesarios en la educación familiar. Continúen con la educación espiritual del adolescente. No debe identificarse con el centro del universo.
  6. Construyan una relación con sus amigos. Intenten comprender por qué su hijo eligió a una u otra persona, aunque no les guste.
  7. Los adolescentes saben sacar de quicio a los adultos. Si perdieron el control de la situación y dijeron demasiado durante una discusión, discúlpense sin falta.
La educación de los adolescentes por parte de los padres es un proceso difícil, pero sienta una base sólida para un futuro feliz: una vida en la que existen la confianza y el amor.

Defectos de la educación: por qué el adolescente no respeta a sus padres
Es difícil convertirse en un segundo Pestalozzi o Makarenko, pero la mayoría de los padres aborda de manera reflexiva y sistemática la educación de los hijos en la familia. Leen libros, escuchan conferencias, acuden al psicólogo y estudian cuestiones de educación moral de los adolescentes.

Entre los 13 y los 15 años, el sistema de educación familiar del adolescente a menudo falla. Los padres no comprenden por qué su hijo atento y obediente se ha convertido en un grosero y un déspota. Falta a la escuela, contesta mal, bebe y se abalanza a puñetazos contra su padre.

El estudio del tema de la educación de los hijos en la familia lleva a pensar que este comportamiento es consecuencia de la superioridad de la madre sobre el padre y del orgullo. Hay que ocuparse de la educación social del adolescente: crear una situación en la que su ayuda sea realmente necesaria.

Por ejemplo, enviarlo al campo. Involucrarlo en el trabajo físico: llevar agua del pozo y cortar leña. Esto apacigua el orgullo. Es importante rezar y cambiar nosotros mismos, ya que la educación del adolescente en la familia es imposible sin cambios personales.

Si no se enseña al niño a obedecer, honrar y respetar a sus padres, no lo hará. Es imprudente sacrificarlo todo por los hijos; resulta mucho más útil educar a los adolescentes desde la sensibilidad, en un espíritu de entrega, amor y cuidado hacia los mayores.

¿Los padres también se educan en la familia?
En una familia con una educación familiar armoniosa no solo aprende el niño, sino también el padre. Sin darse cuenta, los hijos presentan ejemplos y situaciones que cambian el comportamiento de los adultos. La educación en la familia ocurre mediante un intercambio circular.

El niño adquiere su principal experiencia vital a nivel de los sentimientos. Las reprimendas de los padres representan no más del 10 % de la influencia real sobre los hijos. El resto lo extraen del comportamiento de los padres y de su estado interior.

En la base de la educación familiar de hijos y padres se encuentra una idea sencilla: quien no puede educarse a sí mismo no podrá educar a sus hijos. En la educación de los hijos, el tema de la familia es fundamental. Cuanto más orientados estamos nosotros mismos hacia Dios, más felices son nuestros hijos.
Fuente
 

Удалённый пользователь 177

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
ОТГ-3
ОТГ-4
Joined
30 Sep 2020
Messages
103
Reaction score
1.000
Points
10
Age
35
Location
Россия(Мичуринск)
💎VM
498,50
Género
Hombre
Hace varios años empezaron a exterminar a los niños (y no solo a ellos) con ayuda de un juguete muy conocido. Propongo no seguir leyendo mi mensaje y que ustedes mismos determinen qué juguete es???.......... Y el juguete se llama patinete eléctrico. Ahora incluso emiten reportajes especiales en televisión sobre cómo las personas (principalmente adolescentes) quedan discapacitadas, se lesionan a sí mismas (los usuarios de patinetes) y a personas comunes que caminan por las calles.
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
La regla del bolígrafo verde: cómo aprender a tratar correctamente los errores de la vida
Por alguna razón, no sabemos llevar una cuenta honesta en el juego llamado vida. Incluso después de aprender a utilizar la regla del bolígrafo verde con los niños, nos empeñamos en olvidar aplicárnosla a nosotros mismos.
tmb_145194_7834.jpg


Hace mucho tiempo leí en alguna parte sobre la regla del bolígrafo verde.

En resumen: consiste en no tachar en rojo aquello que está torcido, sucio o contiene un error ortográfico, como nos hicieron toda la vida en los cuadernos de caligrafía y de ejercicios, sino marcar en verde lo que salió especialmente bien. Así, el niño se concentra en lo positivo y procura repetirlo.

La adopté y, de entre una fila de pastelitos torcidos, elegía el menos torcido, lo señalaba y decía:

— Este salió muy bien.

Mi hijo demostraba que cumplía plenamente la regla: enseguida intentaba repetir precisamente aquel pastelito subrayado en verde.

Y yo iba conquistando territorios nuevos:

— Esta estantería la ordenaste realmente muy bien.
— Gracias por lavar los platos hoy.
— Fue muy bonito ver que ayudaste a una niña pequeña a llevar su bicicleta.

Matvéi sacaba pecho con su cuerpecito delgado y corría con fervor a ordenar las estanterías, lavar los platos cada noche y buscar por la ciudad a jóvenes ciclistas indefensas con lazos.

Por suerte, en nuestro jardín de infancia y en la escuela también siguen este método, consolidan el efecto que he logrado, y por eso los resultados se vuelven especialmente visibles.

El niño no tiene miedo de equivocarse y, por consiguiente, tampoco tiene miedo de empezar algo nuevo.
Busca maneras de resolver los problemas, en lugar de desanimarse y venirse abajo.

Le encanta leer, contar y hasta casi ha dejado de odiar la caligrafía.

Y todavía sueño con encontrar a la persona de quien leí sobre la regla del bolígrafo verde y darle las gracias de todo corazón por este consejo invaluable.

Y hace poco metí la pata de forma terrible en el trabajo. Confundí cosas, no entendí algo, solté una frase sin pensar y firmé sin leer. Perdí dinero y rompí a llorar de rabia por mi propia ineptitud. Llegué a casa gris, silenciosa y sin una sonrisa, y me negué a cenar: se veía claramente que la depresión estaba en todo su esplendor.

— Ma-má —se acercó cautelosamente mi hijo por un lado, cubriéndose la cabeza con un casco de juguete por si acaso—. ¿Qué pasó?
— Pasó —digo. Y le cuento, tal como fue, todo lo que hice. Eso sí, con un vocabulario infantil, sin los jugosos epítetos rusos.

Esto también forma parte del proceso educativo: bajar del Olimpo imaginario en el que te ha colocado el niño y demostrarle que los padres también se equivocan a veces, que en general es normal. No es el fin del mundo. Aunque tampoco es que haya bailes de unicornios rosas entre estrellitas lilas.

Matvéi guardó silencio un momento y de repente soltó:

— ¿Y cuánto tiempo llevas trabajando aquí?
— Doce años —calculo, revolviendo mis neuronas.
— ¿Y es la primera vez en todo este tiempo que te equivocas?

Después de eso se retiró a su habitación, alejándose por precaución: quién sabe de qué sería capaz aquella mujer en plena depresión profunda.

Y yo me quedé reflexionando.

Por supuesto, no es la primera vez. Pero tampoco es que meta la pata tan a menudo. Normalmente soy una empleada bastante eficaz. Al fin y al cabo, lo arreglé todo. Gracias a que se solucionó con dinero, como suele decirse. ¡Mira cuánta tinta verde hay en tu cuaderno grueso y gastado por los años, Liólia!

Todos a veces perdemos los estribos y gritamos a los niños. Les permitimos meterse en un charco y luego lidiamos con fiebres nocturnas. Nos olvidamos de los pasteles y sacamos de un horno humeante unas brasas ardientes. Arañamos los coches. Llegamos tarde a las citas.

Y nos quedamos atrapados precisamente en eso. Mala madre. Ama de casa horrible. Empleada negligente. ¿Quién te dio el derecho, gallina?

Por alguna razón, no sabemos llevar una cuenta honesta en el juego llamado vida.

No añadimos a nuestros balances los cientos de veces en que nos contuvimos y le explicamos a un niño de tres años, en plena rabieta, que no se hace así. Las decenas de pasteles con una corteza perfecta. Los miles de kilómetros sin accidentes.

Incluso después de aprender a utilizar la regla del bolígrafo verde con los niños, nos empeñamos en olvidar aplicárnosla a nosotros mismos. Y es una lástima.

Estoy sentada en la cocina, mirando el atardecer que se apaga y las golondrinas chill02as que cortan el aire a baja altura, y entiendo que tengo hambre. Oigo cómo mi hijo juega tranquilamente con un juego de construcción en la habitación.

Y solo al final, llegando tarde, resbalando en las curvas y jadeando después de una carrera desenfrenada, aparece la idea: primero les enseñamos a vivir cuidándose, y luego ellos, poniéndose sus cascos de juguete, se asoman con cautela desde detrás de la esquina: «Oye, ¿y tú cuándo vas a empezar a hacerlo?»

Tienes razón, cariño. Iré. Empezaré.
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
NIÑOS (del libro de Stefan Rechstafen «El taller del tiempo»)​

Por desgracia, el intervalo entre el momento en que una persona

aún es demasiado joven y el momento en que ya es demasiado

mayor es muy corto.


Charles de Montesquieu

Estoy jugando a la Nintendo con mi hijo adolescente. Aunque es un buen deportista, todavía puedo ganarle uno contra uno al baloncesto, pero en este juego tengo pocas probabilidades de vencerlo. De hecho, no le he ganado ni una sola vez en los últimos dos años. Eso no significa que no intente ganar. Estoy completamente concentrado en el juego, sin distraerme con nada. Y, aun así, Dan gana fácilmente, como siempre, y me niego a aceptar su desafío para otra partida, pensando que una decepción infantil al día es más que suficiente.

Su pensamiento es más fuerte, su estrategia es más fuerte, su ritmo es más fuerte. Sí, su ritmo es más fuerte. Con este descubrimiento, mi resentimiento desaparece y es reemplazado por el pesar.

Comprendí que en este asunto me falta velocidad. Pero ¿debería esforzarme precisamente por alcanzar velocidad? Creamos juegos y programas que desarrollan las habilidades de rapidez; creemos que, si los niños juegan aún más rápido, eso los preparará mejor para el futuro. ¿Es la destreza de Dan con la Nintendo algún presagio de sus futuros éxitos en la vida adulta? ¿Se volverá tan devoto de la velocidad? Eso me preocupa. ¿Y si el ritmo de la Nintendo, tan típicamente social, se convierte en¿su ritmo principal?

Por suerte, ambos dedicábamos tiempo también a otros ritmos. A él le gustaba sentarse en una meditación grupal —no durante mucho tiempo, pero quería probarlo también—. Jugamos mucho al ajedrez con él, así que también podemos interactuar a ritmos lentos.

Es muy importante enseñar a nuestros hijos a desenvolverse bien a distintas velocidades y en diferentes ritmos.

Mi hijo menor, Eli, tiene tres años y medio. Hace poco viví con él una experiencia interesante relacionada con el ritmo.

Acostados juntos en la cama por la mañana, oímos cantar a un pájaro. Su canto constaba de cuatro compases, luego seguía una pausa de veinte segundos, después otros cuatro compases, y así sucesivamente: un ritmo constante y maravillosamente alegre que cautivó a Eli. Inventamos un juego: intentábamos marcar con el movimiento de la mano el comienzo del primer compás. Durante cinco o diez minutos estuvimos absortos en el canto del pájaro, fundiéndonos con su ritmo. Sentí que el momento se alargaba, que se ralentizaba como resultado de nuestra atención plena. Mi pequeño hijo logró mostrar tal concentración, una presencia tan completa, que yo sentí una alegre emoción.

Esto me recordó que, un año antes, le había comprado a Eli una peonza. Al girar, la peonza emitía un zumbido constante. Eli estaba absolutamente fascinado por ella. Podía quedarse sentado mirándola durante mucho tiempo, observándola y escuchándola; y cuando la peonza perdía velocidad, pedía que la hiciera girar de nuevo. Aquí también se producía un alargamiento del momento. Para Eli, el tiempopasaba a un ritmo lento y absorbente que captaba su atención y lo mantenía cautivo.

Ambos episodios me mostraron nuevas posibilidades para educar a los niños. Es muy importante que desde una edad temprana aprendan a ser atentos y estar presentes, no solo durante los momentos dinámicos de los juegos de Nintendo, sino también en los ritmos más lentos de la vida.

Con demasiada frecuencia imponemos a nuestros hijos un ritmo acelerado: si un niño pequeño parece inquieto o aburrido, nos apresuramos a llenar el vacío temporal con un nuevo juego o entretenimiento. Las cintas de vídeo enseñan letras y números al ritmo del jazz; sentamos a nuestros hijos frente al televisor para entretenerlos y luego compramos juegos y juguetes inventados a partir de programas de televisión. Incluso cuando los niños se quedan solos, no están solos: el televisor siempre les hace compañía.

¿Es sorprendente que, cuando los niños empiezan a ir a la escuela, hagan los deberes escuchando discos estridentes y chillones o sin apagar el televisor en todo el día? Es como si siguieran simultáneamente varias líneas de atención, y por alguna razón nos parece que eso será una buena preparación para su futuro trabajo.

En cuanto los niños vuelven de la escuela, no les preguntamos cómo se sienten, sino cómo respondieron en los exámenes y qué hicieron. Y los profesores evalúan no solo sus conocimientos, sino también la rapidez con la que los plasman en el papel.

Y, aun así, ¿por qué se establece un límite de tiempo para los exámenes?¿Por el bien de los niños, para comprobar con qué rapidez pueden responder (en lugar de comprobar cuántas respuestas darían si se les concediera suficiente tiempo)? ¿O se hace todo esto para comodidad de los profesores? Dos o tres horas, y el trabajo de comprobar los conocimientos está terminado.

¿Y si se dedicaran cinco horas al examen, de modo que ese tiempo le bastara al alumno más rápido para hacer tres pruebas? ¿No ofrecería eso una imagen más fiel de cuánto ha aprendido cada alumno? ¿Quizá entonces los niños que escriben o piensan más despacio —por no hablar de esos alumnos aplicados que querrían pensar bien su respuesta hasta el final— saldrían de la escuela eufóricos, y no abatidos? Eso le ocurrió una vez a mi hijo Ram, a quien «simplemente no le alcanzó el tiempo» para terminar las respuestas del examen.

Le pregunté cómo le había ido en la prueba para la que nos habíamos preparado juntos la noche anterior. Su decepción era evidente, y me sorprendió, porque la noche anterior conocía muy bien el material. Me explicó que sabía las respuestas a todas las preguntas; de hecho, las respuestas que alcanzó a escribir eran correctas. Pero tiende a escribir y leer bastante despacio, por lo que algunas preguntas quedaron sin respuesta, aunque conocía las respuestas; como resultado, obtuvo una mala calificación.

Esto me recordó mis años de estudio en la escuela y la universidad, cuando incluso soñaba (y a veces tenía pesadillas) y me despertaba aterrorizado por haberme quedado dormido y haber faltado al examen para el que me estaba preparando. ¿Para qué¿esta presión del tiempo?

Una conocida mía me contó sobre su hijo, que asiste a clases especiales para niños con dificultades de aprendizaje. Sentí la tensión que ella y, sin duda, su hijo experimentaban al respecto. Cuando hablamos de la situación, quedó claro que su hijo era un niño muy inteligente que simplemente no pensaba a la velocidad que sus profesores exigían de él. Aquel niño no era tonto ni desobediente. Más bien, aprendía y se expresaba a otro ritmo. Quizá sea un Einstein o un Picasso, pues la genialidad está relacionada con la creatividad y la profundidad de la comprensión, no con la rapidez de ejecución.

Los exámenes con tiempo limitado miden cuánta información ha asimilado un niño y con qué rapidez puede reproducirla. Pero no evalúan el conocimiento (y eso es algo completamente distinto), porque el conocimiento requiere reflexión, y la reflexión requiere que el tiempo transcurra más despacio. Y, en efecto, los adultos hablan ahora principalmente del flujo de información, no del flujo del conocimiento.

¿Y si enseñáramos a los niños no solo aritmética, sino también la plenitud de la atención; si incluyéramos en los horarios escolares y universitarios tiempo para descansar y enseñáramos a los niños a escuchar música, no solo a interpretarla? No lo hacemos: «no tenemos tiempo».

D esde una edad temprana involucramos a los niños en el ritmo acelerado en el que vive la sociedad. «Mi Susie aún no tiene un año y ya conoce treinta y siete palabras», —cuenta su madre. Y otra madre hace cuentas: «Mi hijo aprendió a darse la vuelta ya a los cuatro meses».

¿Adónde nos apresuramos? Como padres, queremos que nuestros hijos hagan todo mejor que los demás. Los adultos usamos el tiempo como medida de nuestros éxitos y, por eso, empujamos a los niños a acelerar.

Obligamos a los niños a adaptarse a nuestro ritmo; como señaló mordazmente Alice Miller en su libro «El drama del niño dotado», los obligamos también a parecerse a nosotros, a amar lo que nosotros amamos, a aspirar a nuestras metas, a vivir de acuerdo con nuestros estándares.

Estos padres están orientados hacia el futuro («Lo has hecho bien, pero ¿podrás hacerlo aún mejor la próxima vez?»). Ram Dass llama a esta práctica «entrenamiento para ser alguien», porque los padres quieren moldear a su hijo para convertirlo en una persona que admirarían, que satisfaría las elevadas exigencias de su ego. Pero, en realidad, con ello cerramos a los niños el acceso a su mundo interior, a su propio Yo.

Ya llevan bastante tiempo leyendo este libro como para comprender que, de este modo, alejamos al niño del presente. Lo obligamos a vivir en el futuro, privándolo, en esencia, de vivir en el presente.

Y, sin embargo, los niños pequeños no tienen noción del tiempo. Al igual que los animales (que nunca saben qué hora es), pueden determinar su posición en el espacio desde la infancia, pero palabras como «más tarde», «pronto», «mañana», «el año que viene» carecen de sentido incluso para los niños de cuatro años. La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es desconocida para los niños pequeños. Viven en el momento presente, y nosotros intentamos sacarlos de él lo antes posible.

Y también mi propia vida se vio extraordinariamente influida por el hecho de que en mi familia siempre se esperaba mucho de los niños. Me parecía que nunca podría satisfacer el deseo de mis padres: que obtuviera resultados cada vez mejores. Ellos mismos sabían alcanzar grandes logros y, cuando me felicitaban por mis éxitos (pues, en esencia, mis éxitos eran sus éxitos), siempre sentía que podía lograr más; y si no tenía éxito en algo, aquello era una derrota no solo mía, sino también de ellos. Ganamos y sufrimos derrotas: eso forma parte de la vida. Pero incluso hoy, cuando pierdo en algo —en los negocios o en las relaciones personales—, me parece que esa derrota es lo único que existe en el mundo; eclipsa todo lo positivo que he conseguido.

Una niña de siete años preguntó qué hora era.

—Dentro de veinte minutos serán las diez —le respondió su madre.

—No —dijo la niña—, quiero saber qué hora es ahora, no qué hora será dentro de veinte minutos.

Sin duda, les ha tocado viajar en coche con niños que no paran de preguntar: «¿Y cuándo llegaremos?». A primera vista, esto contradice mis afirmaciones de que los niños siempre viven en el presente.

Es interesante, ¿por qué sucede esto? Somos nosotros, los adultos, quienes anunciamos el objetivo del viaje y metemos en la cabeza de los niños que vamos a tal o cual lugar. El problema es que no saben esperar; les parece que el objetivo del viaje debería aparecer justo ahora. Solo están presentes en el momento actual. No entienden que el objetivo del viaje todavía no existe en el presente.

En lugar de imponer constantemente a los niños nuestros ritmos, deberíamos permitirnos de vez en cuando entrar en su ritmo. Por supuesto, al final todos tendrán que aprender a adaptarse al ritmo de la sociedad; la escuela y el trabajo se convertirán en una parte importante de sus vidas, pero no debemos equivocarnos al pensar que el ritmo más lento de un niño carece de valor. Todo lo contrario: puede resultar invaluable tanto para él como para nosotros.

La capacidad creativa está profundamente relacionada con nuestro ritmo interior. (Durante la infancia, este ritmo debe fortalecerse y nutrirse, y no simplemente utilizarse como una forma de entrenar al niño para alcanzar la máxima velocidad). Enseñe a los niños a meditar. Durante los fines de semana, reserve un momento para la siesta, tanto para los niños como para usted. Léale al niño antes de dormir. Siéntese y meza al pequeño mientras lo sostiene en brazos. Salgan a pasear y deténganse a oler las flores o a observar una bellota, una hoja. Enseñe a su hijo a cantar canciones lentas y a jugar juegos tranquilos. Todo esto no solo les ayudará a desacelerar, sino que también creará entre usted y su hijo una cercanía tal queNo se puede comparar con ningún juego de Nintendo.

Recuerdo que una mañana, Eli y yo armábamos juntos un rompecabezas. Era un día soleado de otoño, las ventanas estaban abiertas y una suave brisa nos acariciaba, pero Eli estaba concentrado únicamente en el rompecabezas.

El rompecabezas era muy sencillo: no tenía más de doce piezas grandes; hasta un niño de tres años podría haberlo armado, y precisamente ahí estaba el secreto. Eli unió las piezas, luego volvió a separarlas y me ordenó que lo «ayudara» a armarlas de nuevo. Lo ayudé, y lo hice una tercera vez. Al darme cuenta de que la actividad no me aburría, me encontraba en un estado de dicha tal que estaba dispuesto a que aquel armado del rompecabezas durara toda la eternidad.

La combinación del sol y la suave brisa, la maravillosa luz otoñal y la absoluta concentración de Eli despertaron en mí un profundo sentimiento de cercanía con el niño. Al principio me resistí, porque tenía cosas «más importantes» que hacer. Pero en cuanto me permití simplemente estar con él y adaptarme a su ritmo, vivimos un momento extraordinario que pareció prolongarse indefinidamente.

En momentos así sentimos un amor profundo, la verdadera base de nuestra relación con los niños. En última instancia, ¿hay algo más importante? Quizá nuestro sentido de la propia importancia o de la culpa nos obliga a mantenernos ocupados o a producir algo sin falta. Pero ¿acaso pueden la ocupación o la productividad ser tan importantes?

* * *​

Para vivir momentos tan importantes tanto para los niños como para los padres, debemos estar junto a nuestros hijos tanto física como emocionalmente.

Primero, físicamente.

El secretario de Educación del presidente, Richard Riley, informó en su informe de que a los padres les falta tiempo para ayudar a sus hijos con los estudios, y que esto constituye el principal problema del sistema educativo en Estados Unidos. No es la falta de una educación escolar adecuada, sino la falta de la ayuda necesaria por parte de los padres.

Cuanto más tiempo dedicamos a nuestros hijos, mejor se sentirán cuando no estemos con ellos. No me refiero al tiempo que pasamos con los niños en la misma habitación mientras los padres se ocupan de sus asuntos sin prestarles ninguna atención. Tampoco me refiero al tiempo que pasamos junto con los niños delante del televisor. Me refiero a estar con los niños en el momento presente, escucharlos, oír lo que dicen, tomar en serio su punto de vista, sus preguntas y sus necesidades, y responderles con seriedad, incluso si sus preguntas nos parecen graciosas y sus opiniones, «infantiles».

Si un niño duerme intranquilo, déjenlo llorar, así lo aconseja el doctor Richard Ferber en el libro «Cómo resolver los problemas de sueño de su hijo». Pero yo considero que, si un niño duerme mal, no es su problema, sino el nuestro; con demasiada frecuencia exigimos al niño adaptarnos a nuestro ritmo en lugar de permitir que el niño viva según su propio ritmo. Cierta adaptación, por supuesto, es necesaria, pero en la mayoría de los casos, ¿por qué no permitir que el niño siga su propio patrón de sueño en vez de imponerle el nuestro?

Cuando un niño de cuatro años llora, nuestra reacción habitual es intentar detenerlo. ¿Por qué? En gran medida porque nos resulta desagradable oír y ver llorar al niño, y porque sentimos que, de algún modo, somos culpables ante él. Si nos detuviéramos, escucháramos y percibiéramos cuál es el problema, podríamos actuar en consecuencia en lugar de limitarnos a reaccionar ante las lágrimas. Empiecen por estar con el niño y preguntarle qué ocurre. Es posible que no pueda decírselo directamente, así que tendrán que hacerle preguntas orientadoras para descubrir la causa del llanto («¿Papá se olvidó de leerte lo que te prometió?», «¿Mamá lleva demasiado tiempo hablando por teléfono?»). Es importante no restar importancia a lo que está ocurriendo, no burlarse ni ironizar. Lo principal es escuchar y oír.

Tendemos a no dar mucha importancia a nuestra comunicación con los niños, a no prestarles una atención verdadera. Intentamos simplemente «dirigirlos» en lugar de estar realmente a su lado.

Todo cambia por completo cuando de verdad entramos en el ritmo de nuestros hijos. Puedo observar cómo Eli se comporta como un niño travieso o un déspota sin reaccionar ante lo que ofrezco. Pero en el momento en que reduzco el ritmo y me adapto al suyo, inevitablemente se convierte en el niño más maravilloso y querido del mundo. Y lo mismo ocurre con todos los niños: si abrimos

nuestro corazón y les dedicamos tiempo, estarán plenamente presentes con nosotros y nos mostrarán el lado hermoso de su ser.

Cuando estás presente en el momento presente junto al niño y lo tratas como a un ser humano, con respeto, contribuyes a formar su confianza y autoestima.

Conozco a una madre soltera que le daba todo a su hija, excepto a sí misma. La mejor niñera, la escuela «adecuada», el juguete o juego más deseado: todo era para Rosie.

La madre de Rosie era abogada; sintiéndose culpable por el divorcio y tratando de demostrarle a su marido que todo le iba bien («¡se lo demostraré!»), trabajaba todo el día para poder proporcionarle a su hija todo «lo mejor». Normalmente llegaba a casa terriblemente cansada y, cuando jugaba con la niña, lo hacía mecánicamente, pensando en cómo ocuparse de otra cosa, por ejemplo, leer tumbada en la cama un libro interesante.

—Odio a Rosie —me dijo un día—. Es una niña malcriada. No valora en absoluto lo que hago por ella. Solo quiere más juguetes y más atención.

No creo que se pueda «malcriar» a un niño, al menos con juguetes y atención.

—¿Pasas suficiente tiempo con ella? —le pregunté.

—Por supuesto. Todos los fines de semana nos hacemos algo juntos. La llevo al circo o al ballet. Incluso voy con ella y sus amigos de picnic.

—¿Por qué no intentan pasar el fin de semana sin hacer nada? ¿Simplemente quedarse a solas?

—¿No hacer nada? —Su rostro expresaba horror—. ¡Pero no sé qué haría con ella!

Expliqué mi teoría del tiempo espontáneo. Ella escuchó de mala gana, incluso con desconfianza, pero al final aceptó intentarlo.

La madre y la hija no hicieron planes para el fin de semana siguiente; simplemente decidieron estar juntas. Como me contó la madre, pasaron el mejor momento de toda su vida. Sin distraerse con nada, la madre concentró su atención en su hija, la escuchó, quizá por primera vez, y comprendió que Rosie era una niña pequeña inteligente y atenta, que se sentía sola, necesitaba atención y se ponía muy inquieta cuando su madre no estaba cerca. Fueron a pasear al parque, luego entraron en el zoológico y después montaron en las atracciones. Se sentían bien y se divertían; simplemente no prestaban atención al paso del tiempo.

La madre de Rosie empezó a aplicar en la práctica los principios del cambio de tiempo, redujo el trabajo vespertino y comenzó a pasar más tiempo con su hija. Sin embargo, el trauma que la niña había sufrido era profundo, y hizo falta bastante tiempo para ganarse la confianza de la hija. Aun así, finalmente vio un cambio sorprendente. Su hija quería estar con ella. La culpa de la madre desapareció y fue reemplazada por la alegría.

Cuando los padres constantemente faltan, y como consecuencia de ello, sin duda, se produce una falta de armonía en el ritmo entre el niño y ellos. Si no reorganizamos nuestro tiempo, dedicando más atención a los niños y menos al trabajo, los niños terminan perdiendo por completo el ritmo, no comprenden las normas de comportamiento, no están seguros de qué está bien y qué está mal, y tienden a expresar activamente su irritación, como hacía Rosie.

Hace dos años, mi esposa y yo llevamos a Eli a Bali. No quisiera romantizar la compleja sociedad de allí, pero tiene una característica maravillosa: la admiración por los niños. Eli era allí la estrella de nuestra familia. Los balineses llevan constantemente a sus hijos en brazos durante los primeros seis meses. Su energía se transmite a los niños —fluye hacia ellos— y sus hijos son extraordinariamente vivaces y amistosos, porque crecen rodeados de amor.

He tenido la oportunidad de visitar muchos países y de conocer a muchas personas, pero lo que más me impresionó fue la manera en que los balineses saben amar. Esta capacidad es el resultado directo del amor y la atención que ellos mismos recibieron cuando eran niños. Existe una relación directa. Y esta es una lección para todos nosotros.

Compárenlo con nuestra sociedad. Si queremos que en nuestra sociedad haya menos violencia y más preocupación por las personas, debemos empezar por brindar más amor y atención a nuestros hijos, en lugar de limitarnos a enseñarles «cómo comportarse».

Todos conocemos a niños con déficit de atención (antes se lo llamaba «hiperactividad»). El niño no puede concentrarse en una sola actividad, perdiendo rápidamente el interés por ella. No puede quedarse quieto, está siempre activo, a menudo habla fuera de lugar e interrumpe. No le gusta mirar directamente a los ojos y, al parecer, se siente incómodo consigo mismo y con los demás.

Un terapeuta especializado en trabajar con este tipo de niños dirá que estos niños tienen un deficiente sentido del ritmo. No pueden marcar el compás con golpes ni bailar.

Considero que estas alteraciones del sentido del ritmo son la base del notable aumento del número de niños con déficit de atención. El problema consiste en que la velocidad y el ritmo de la sociedad aumentan tan rápidamente que algunos niños simplemente no pueden seguirles el paso ni ajustarse al ritmo adecuado. Intentan cambiar su ritmo para adaptarse al ritmo de la sociedad, pero sin éxito. Al igual que un coche de carreras con el motor revolucionado en punto muerto, desperdician una enorme cantidad de «combustible»: energía que se disipa sin llegar a ninguna parte.

Tratamos a estos niños con Ritalin; este medicamento estimula el sistema nervioso, pero el ritmo, aun así, se ralentiza. Esta aparente contradicción se explica porque la estimulación permite a los niños, como un motor funcionando a pleno rendimiento, «embragarse» con el ritmo necesario y, de ese modo, entrar en compás.

El tratamiento de estos niños sería más adecuado si se les enseñara a ralentizar el ritmo. Hace falta una enorme paciencia, pero se les puede enseñar prácticas que cultivan la plenitud de atención, se puede enseñar a descansar durante el día, sentarse tranquilamente mientras se lee, bailar al ritmo de una música lenta y prestar atención a los demás. Sin duda, vale la pena probar este método no farmacológico.

En mi opinión, un ejemplo claro de niños con déficit de atención son los niños estadounidenses; son desinhibidos y solo conocen su propio ritmo de velocidades y sensaciones. Por supuesto, esto es una exageración, pero aun así, en otros países he visto niños menos desenfrenados.

El déficit de atención es un trastorno relativamente nuevo de la psique infantil; el aumento reciente de la cantidad de niños «normales» e impulsivos también es un fenómeno nuevo, y, aun así, creo que veremos todavía más niños así cuando la generación que juega a la Nintendo y la Sega se haga adulta.

Hoy, la velocidad que se exige a los niños es diez veces mayor que la que se exigía en mi época, no solo porque haya aumentado la cantidad de información (aunque el conocimiento no se haya incrementado, y quizá incluso haya disminuido), sino también porque los juguetes infantiles se han convertido en videojuegos, casetes educativos y televisión, y estos introducen a los niños en un ritmo acelerado casi desde el momento de su nacimiento. (Veía mis viejos dibujos animados favoritos junto con mis hijos Ram y Dan; no les gustaban «Los tres mosqueteros» antiguos, preferían una versión mucho peor, a mi juicio.)

Nuestros hijos ven demasiada violencia en la televisión, y además a una velocidad tan alta que se les embota la percepción del dolor humano y de problemas morales. Y los padres, sean ricos o pobres, siempre están ausentes y no pueden controlar todo lo que los niños reciben por televisión.

No es de extrañar que los niños roben, se peleen con absoluta crueldad e incluso maten, porque con demasiada frecuencia no hay nadie a su alrededor que les enseñe a distinguir lo bueno de lo malo, mientras que los héroes de Arnold Schwarzenegger y Hulk Hogan les enseñan que la violencia es perfectamente aceptable si gana «el bueno».

La única manera de enseñar a los niños a cambiar su ritmo es el arte de cambiar de tiempo. Pero es imposible enseñarles si nosotros mismos no lo dominamos. Entonces, ¿cómo enseñar a los niños a cambiar el curso de su tiempo? Hay muchas maneras:

— Desde una edad temprana, practique con el niño ejercicios de concentración. Por ejemplo, haga que escuche una campana o una cuerda y siga el sonido hasta que desaparezca.

— Limite estrictamente el tiempo que pasa viendo programas de televisión.

— Lea libros a los niños, especialmente antes de acostarse. Esta sencilla práctica hace que los niños entren en el ritmo del libro, se convierte en un ritual para cambiar de tiempo y también es una excelente manera de fortalecer el vínculo entre el niño y sus padres.

— Practique con su hijo el tiempo espontáneo.

— Enseñe al niño a distinguir entre el tiempo para sí mismo y el tiempo para usted.

— Comience cada comida familiar con un minuto de silencio.

— Recuerde que debe respetar y apoyar los ritmos propios del niño, sin olvidar los suyos.

— Medita con tu hijo. (Thich Nhat Hanh siempre incluye a los niños en sus meditaciones. Esto no significa que deban permanecer sentados e inmóviles; simplemente quiere brindarles la oportunidad de experimentar la verdadera naturaleza del momento presente.)

— En Navidad, hazles a tus hijos el mejor regalo: tu tiempo. En lugar de correr de tienda en tienda en busca de algún juguete, pasa tiempo con tu hijo: vayan juntos al zoológico o al cine. Es mejor estar con el niño que buscar algo para complacerlo.
Recuerda que la mayor queja de los niños es que sus padres no les dedican suficiente tiempo. Y, sin la sensación de formar parte de una familia, el niño pierde mucho en su desarrollo.

No conozco a ningún padre que, al cambiar su propio ritmo y sintonizarse con el ritmo de su hijo, no haya experimentado la alegría de ser padre o madre.
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
 

373762

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ООН-1
Joined
10 Sep 2020
Messages
71
Reaction score
208
Points
7
💎VM
543,50
Género
Hombre
00* 243 00* 243 , El profesor Savéliev es un gran especialista en el cerebro, especialmente en el humano. Además, tiene una enorme experiencia docente. A veces arremete duramente contra algunos, por ejemplo contra los psicólogos, a quienes llama «psiolocos» (aunque, en mi opinión, en muchos aspectos tiene razón; también hay «psicólogos» sabios —aunque, la verdad, solo he conocido a algunos con una formación médica completa—; aparte de eso, me he relacionado poco y rara vez con ellos, pero se notaba que ellos mismos tenían un montón de problemas). Arremete con mucha elegancia contra la IA; estoy totalmente de acuerdo con él, aunque yo lo observaba no como biólogo, sino como una persona con una formación técnica superior, pero también se entendía lo que decía. Ahora están introduciendo la IA en lugar de Dios. Están formando una nueva matriz de ese tipo: la implantan de manera sistemática e insistente, con todo tipo de atractivos. Ya se ha puesto de moda decir que, si lo ha escrito la IA, entonces es correcto; ¿para qué pensar? (Como dice Savéliev, el pensamiento autónomo es extremadamente raro, y ahora también van a desacostumbrar a pensar a quienes aún lo conservan). Aunque, a mi parecer, Savéliev tiene una visión amplia, dentro de esa amplitud sigue limitándose a sí mismo (es demasiado materialista), pero en este aspecto resulta muy interesante y variado.

Y con los niños, pasa el tiempo, llega una reevaluación y hasta la comprensión de que los niños también nos enseñan muchísimo, más de lo que nosotros les enseñamos a ellos; es un proceso verdaderamente mutuo, pues iluminan todos nuestros «puntos débiles» como si fueran una radiografía.
 
Last edited:

Удалённый пользователь 3194

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
КЭЙ
Joined
12 Aug 2023
Messages
131
Reaction score
1.332
Points
10
💎VM
328,50
Género
Mujer
También quiero tocar aquí brevemente un tema.
No se trata exactamente de cosas y hábitos materiales destructivos, pero encaja con la frase «que el niño se entretenga con lo que sea» y, en mi opinión, plantea un problema serio y consecuencias que empeoran cada año.

Ya he observado más de una vez que, por ejemplo, en Minsk rara vez se oyen palabrotas en lugares públicos; existen, pero no ofenden al oído como, por ejemplo, en los países bálticos, donde incluso niños de cinco años ya dicen tantas palabrotas que se te retuercen las orejas. Y los adultos lo fomentan con su silencio: «mi casa está al borde, no sé nada». Y los jóvenes se comportan de forma tan desatada; no hay absolutamente ninguna figura de autoridad, todo está permitido. En la escuela tampoco pueden hacer nada: los niños mandan directamente a la mierda a los profesores. Conozco personalmente a docentes que dejaron la escuela porque se dieron por vencidos. No les avergüenzan ni los ancianos ni los niños que están cerca, y además responden mal si alguien les llama la atención. Es una enfermedad propia de nuestro tiempo, una mala semilla.
Incluso he pensado que los jóvenes de Minsk que, más o menos, visten como en Estonia se ven mucho más arreglados, peinados y agradables. Y su vocabulario es considerablemente más amplio.
Llevo muchos años, como madre, sin poder dejar de pensar en este tema; todavía ni siquiera imagino cómo se podría mejorar la situación. Y eso que conozco a algunos de los padres de esos niños, y allí se ocupan de su educación. Pero aun así, sus hijos también han sido sorprendidos comportándose de forma obscena, simplemente un poco menos que los demás. Y los entrenadores, en general, esto fomentan el «¿y qué tiene de malo?».
Mi amiga es directora de una de las cadenas de restauración de Estonia, y lo que me contaba ponía los pelos de punta. Lo dijo tal cual: «Al Gobierno le importa un comino el futuro de los niños, y la policía dijo directamente que no hay financiación para ocuparse de la delincuencia juvenil».
¿La tendencia general hacia la simplicidad vuelve la percepción más primitiva y relajada? Parece que hay distintos programas escolares y que en nuestra ciudad se inventan muchas cosas para atraer a los niños al deporte, al arte y a otras actividades; los invitan a participar en la mejora de la ciudad, etc. Pero, por alguna razón, cada año todo va a peor :(. Por supuesto, decir palabrotas no es lo peor, pero a esa tierna edad es el eslabón que fomenta la inclinación hacia conductas y actos aún más destructivos.
En nuestros tiempos, más que nunca, los padres necesitan ampliar su percepción y mostrar con su propio ejemplo lo mucho más amplia e interesante que es la vida, cuántas actividades interesantes existen, cómo se puede hablar de forma hermosa, etc.; y, sobre todo, estar en armonía consigo mismos.

Un poco de humor triste sobre la nueva tendencia de los juguetes demonizados Labubu.
IMG_1166.jpeg
 

3301

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
Ра-1
Ра-2
Ра-3
Род-1
Joined
3 Dec 2021
Messages
167
Reaction score
1.794
Points
29
💎VM
382,90
Nueva estación
🌐Единия
Género
Mujer
Residente del Ashram
Sí
Estoy de acuerdo con todos aquellos que expresan con preocupación y ansiedad su inquietud por las muñecas modernas. En nuestra infancia, las muñecas se parecían a niños pequeños; al acunarlas y cuidarlas, las niñas se preparaban para la maternidad. Y considero que esto es muy importante. Yo misma jugué mucho con muñecas durante mi infancia y esperaba con impaciencia el momento de convertirme en madre.
Me preocupa que mis sobrinas no tuvieran muñecas, sino únicamente animalitos de juguete. Por lo que observo, todavía no tienen hijos.
Seleccionemos cuidadosamente los juguetes para nuestros hijos.
Tengo una pregunta: quizá alguien lo sepa. He oído que cuando un juguete tiene ojos, ya vive en él algún espíritu. Los juguetes sin ojos (como los que hacían nuestros antepasados: las muñecas motanka y otras) son más seguros. Respondan, por favor, hasta qué punto es importante esto y si se recomienda hacer ojos a las manualidades y juguetes hechos de cualquier material.
 

369

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
ОТГ-3
ОТГ-4
Ра-1
Ра-2
Ра-3
Ра-4
Ра-5
КЭЙ
ФА-1
Joined
5 Sep 2020
Messages
756
Reaction score
4.651
Points
29
Age
52
💎VM
157,50
Género
Mujer
Residente del Ashram
Sí
Formación en la Academia
M-SNOV
@2512347, vivo en una ciudad que en los años 90 se sostenía gracias a los ladrones de ley; el crimen gobernaba realmente la ciudad. Para quienes no lo sepan, pueden buscar en Google Komsomolsk del Amur. Y esto es lo que les digo: esos mismos Ladrones se comportaban de verdad con mucha educación, y la generación joven tomaba como referencia su autoridad. Así que oír en la calle lo que escuchamos ahora y ver esa falta de respeto hacia los adultos era algo impensable; por una conducta así simplemente les habrían retorcido las orejas, y ellos respetaban la autoridad. Ahora los niños no respetan a sus padres, ¿y por qué? Pues porque los propios padres les dan ejemplo de ese comportamiento. Hoy en día tienen hijos solo por tenerlos. Cuando llega el momento de educarlos, simplemente se desentienden, apuntándolos a todo tipo de actividades o escuelas, pero a veces ni siquiera les da la cabeza para pensar que el niño imita a sus padres. Y cada vez hay más padres así; y, como sabemos, la mayoría siempre tiene prioridad. Este es el resultado. Y eso sin hablar del esoterismo, donde se dice claramente cómo interactúan las energías. Pero muy poca gente enseña estas cosas, y este es el resultado.
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
Es directamente una enfermedad de nuestro tiempo, una mala levadura.
Lo ha señalado correctamente: es una de las enfermedades de nuestro tiempo. Gracias por describir la situación en su entorno.


El lenguaje obsceno es un insulto a los sentimientos elevados. Y si alguien que está cerca de usted de repente empieza a usar palabras obscenas, significa que usted es culpable de ello en cierta medida.

Significa que sus principios e ideales han pasado a primer plano y que su alma ha empezado a olvidar el amor.

Cuando una persona se encuentra en una situación crítica, en un momento de peligro mortal no se diferencia en nada de un animal.
La primera reacción es protegerse, huir o inmovilizar la fuente del peligro.
Pero cuando no existe una amenaza directa para la vida, la persona puede y debe comportarse de otra manera.
Y cuanto menos agresividad manifiesta, más sabiduría hay en su comportamiento.

¿Cómo debemos reaccionar ante una persona que usa lenguaje obsceno?
Como ante una persona a la que le falta amor en el alma.

Percibe el peligro de venerar los sentimientos elevados e intenta librarse de ello de una manera bastante rudimentaria.

Por tanto, incluso en toda grosería y lenguaje obsceno sigue habiendo un sentido. Y toda persona grosera que usa lenguaje obsceno necesita nuestra ayuda tanto como una persona enferma físicamente.

La actitud correcta ante cualquier situación la cambia interiormente y, después, también exteriormente.

S. N. Lazarev, «Continuación del diálogo»Libro 10

Resulta que no puedes detenerlo con palabras — le da igual lo que digas, no reacciona a ellas—, ni puedes pegarle — podrías acabar acusado, y quedarse callado sin responder es humillante.

Pregunta de un miembro del grupo

¡Buenos días!

¿Podrían contarme quién y cómo ha afrontado situaciones similares? Tuve un conflicto en un autobús con un adolescente que viajaba con varias chicas. Insultaba y ofendía a los demás pasajeros.

Todos guardaban silencio. Lo frené bruscamente, le llamé la atención y le advertí que le pegaría.

No se asustó y se comportó con valentía. Se sentía impune, porque entendía que nadie le pegaría ni le golpearía: sus actos se limitaban a las palabras, pero si alguien lo golpeaba, esas acciones podían ser consideradas un delito conforme al Código Penal de la Federación de Rusia. Habló conmigo de forma insolente y no se asustó de mis advertencias.

De verdad quería pegarle, porque se comportaba de manera inmoral y, en mi opinión, no se puede consentir algo así. Este comportamiento, y a quienes se comportan así, hay que frenarlos de raíz y destruirlos. Pero temía que, si quería y había testigos, mi agresión física pudiera ser considerada tranquilamente un delito conforme al Código Penal de la Federación de Rusia. Estoy profundamente convencido de que, ante un comportamiento así, después de unas pocas palabras hay que darle un puñetazo en la cara. Si no entiendes, recibes lo tuyo. Entablar algún tipo de negociación o mantener una conversación educativa cuando te insultan a ti o a quienes te rodean me parece una tontería, y esto manifestación de debilidad. Hay que frenar ese comportamiento y a quienes lo manifiestan, pero entonces te expones a que te procesen legalmente.

En resumen, no puedes detenerlo con palabras —le da igual lo que digas, no reacciona a tus palabras—, y tampoco puedes golpearlo —podrían procesarte legalmente—, pero quedarse callado sin responder es humillante.

La pregunta es: ¿cómo actuar en esta situación? ¿Cómo salir de situaciones similares?

Algunas respuestas de los participantes en el debate:

1.

¡Hola!

El modelo de tu mundo y la reacción del mundo hacia ti están contenidos en una sola frase tuya; si logras comprenderlo y sentirlo, te esperan cambios reales e incluso aquello que en la vida cotidiana llamamos milagros.

Así pues, tu frase es: «¡Este comportamiento y quienes lo manifiestan deben ser reprimidos desde el principio y destruidos!». ¿Sabes qué significa eso?

Esta frase significa que tú mismo eres aún más agresivo, probablemente, que ese chico. Por la sencilla razón de que estás dispuesto a matar, destruir y reprimir a las personas desde el principio.

¿De verdad crees que la agresión externa puede detenerse con agresión? La pregunta es retórica.

Pues bien, para interactuar con las manifestaciones de inmoralidad de forma eficaz y sin dañar el alma, hay que conservar siempre en el interior el amor y la unidad con el mundo que nos rodea, mientras que exteriormente (con las acciones, las palabras y demás) se debe actuar según la situación. Mientras pensemos dentro de los límites del plano, nosotros mismos nos encerramos en marcos, en el mejor caso. En el peor de los casos, acabamos siendo procesados, y con toda razón. ¡Así que ha tenido una suerte increíble al salir de esto con un simple susto!

Al separarse del mundo que le rodea y volverse agresivo, existe el riesgo de convertirse en una célula cancerosa; y una célula cancerosa, disculpe, está destinada a ser destruida: así son las leyes del universo.

Recuerde el fragmento del seminario en el que los porteadores intentaban desvalijarlo descaradamente. Recuerde también su manera de actuar, sus métodos y sus reacciones: es evidente que ese modo es muchas veces más eficaz que el suyo.

Se puede castigar constantemente a quienes nos han ofendido o se comportan de forma sumamente inmoral, o se puede empezar a poner orden en uno mismo y a superar la dependencia interior. Lo semejante atrae a lo semejante.

En los niveles bajos de energía, castigar al culpable es natural y necesario. En los niveles altos, hay que educarse a uno mismo y al otro; es decir, aprender a ser de tal manera que nadie pueda traicionarte, ofenderte, insultarte, etc.

El mundo es uno; en el plano sutil, las almas de todas las personas parecen una sola alma, por eso hay que intentar cambiar incluso al último de los criminales y ayudarlo en ello. Porque, cuando muera, su alma, al salir a los planos sutiles, empezará a contaminar las almas de toda la humanidad. Ningún sistema de castigos, por perfecto que sea, servirá hasta que el castigo se convierta en educación y después en ayuda.

Tiene a su disposición la principal virtud, que es la humildad (la aceptación de la voluntad divina en el interior, en todos sus manifestaciones y acciones externas activas según la situación). ¡Les deseo amor en todos los niveles y éxito en el autodesarrollo!

2.

Contaré un caso. En nuestro patio vivía un muchacho de unos 14 años. Era un auténtico gamberro: molestaba y golpeaba a quien quería. Mi hija se quejó de él, diciendo que había hecho algo malo, y decidí buscarlo y hablar con él. Además, tenía un apellido muy bonito: Lébedev. Fui algo nerviosa, pero intentaba conservar la bondad interiormente. Cuando lo vi, me quedé simplemente asombrada: era un muchacho guapo, alto y de constitución atlética, pero con los ojos tristes.

Me acerqué y le dije: «Hola, ¿eres Lébedev?». Él asintió. Lo tomé del brazo; por cierto, me sacaba dos cabezas de altura, y le dije: «Escucha, esta es mi hija, ¿la conoces?». Asintió. Le dije: «Imagina que en el futuro ella es tu novia o tu hija, y que alguien la ha ofendido gravemente, insultado y golpeado mientras tú no estabas a su lado. ¿Cómo te sentirías? Pues bien, eres un joven muy atractivo y fuerte; ¿acaso eso se corresponde con tu comportamiento? Piénsalo. ¡Compórtate con dignidad, por favor!». Más o menos en ese tono.

Nos despedimos muy pacíficamente y, lo más importante, no volví a oír nada malo sobre él. Después resultó que tenía una familia disfuncional y que, sencillamente, no había recibido suficiente amor en ningún aspecto. Solo puede herir alguien que es profundamente infeliz por dentro. Eso es todo...

3.

Tenía 24 años cuando empecé a enseñar en Escuela profesional. Ante todo, establecía la disciplina. Cómo lo conseguía es otro tema.

Pues bien, un día llegó un grupo —todo alborotado— y no había manera de que se calmara. En silencio, pero en cuanto bajaba la cabeza hacia el registro, empezaba el ruido.

Entonces ya no pude aguantar más: «¿Pero qué les pasa hoy?». Y entre risas empezaron a contar cómo habían hecho enfadar a la profesora de historia. Y quién exactamente.

Di la clase tranquilamente. Después le pedí al instigador que se quedara.

Por cierto, a mí tampoco me caía muy bien aquella mujer.

El líder del grupo era un chico simpático e inteligente. Solo tenía a su madre, que trabajaba en el sencillo comedor de una fábrica.

— En el comedor de mi madre almuerzan trabajadores sencillos. Y si alguien ofendiera a tu madre, ¿qué harías?

— ¡Lo mataría!

— La profesora de historia no tiene a nadie. Su marido murió, y su único hijo también. Ni siquiera tiene quién la defienda.

Vi que al chico se le humedecieron los ojos.

— Es una historiadora muy buena y quería transmitirles sus conocimientos. Para ser sincera, como persona tampoco me gusta mucho, pero como profesora sabe mucho.

Después de aquella conversación, el chico se volvió muy tranquilo y amable, y el grupo —disciplinado— se comportaba en silencio en todas las clases. Del delegado depende muchísimo. Los profesores ni siquiera podían entender qué había pasado.

Hay que querer a los niños, aunque entre el profesor y el alumno solo haya seis años de diferencia: son niños, son alumnos. Si no quieres a los niños, no debes dedicarte a la enseñanza, porque ellos tampoco te querrán.

4.

Escucho y veo algo así con regularidad.

Entendiendo que mi agresividad puede provocar un conflicto, intento con todas mis fuerzas ver en esa persona a mi propio hijo. Me dirijo a ella en voz baja y con un tono suave: «Cariño, escucha, es muy desagradable oír esto, duele hasta el corazón. Por favor, no digas palabrotas».

Con más frecuencia, esta reacción frena la situación.

A veces también me mandan a mí aún más lejos. Entonces digo que llamaré a la policía por insultar los sentimientos de los creyentes.

Anoche oí y vi desde la ventana cómo unos adolescentes, casi desnudos y tiritando de frío, decían palabrotas y se abalanzaban sobre los coches.

Al principio quise gritarles desde la ventana que se fueran, luego llamar a seguridad y después a la policía.

Comprendí que no habría ninguna reacción por su parte: los guardias se escondieron y, por así decirlo, no ven en las cámaras cómo destrozan los coches; la policía tardaría mucho en llegar, si es que consigo comunicarme.

Los observé y recé por sus almas; por su comportamiento, parecía que estaban bajo los efectos de las drogas.

Se calmaron por sí solos, recogieron la ropa y se ayudaron mutuamente, y se marcharon.

5.

Una situación muy difícil, un excelente ejercicio. ¡Simplemente le tuve envidia!

Y ahora contaré mi punto de vista al respecto.

Tuve la experiencia de estar en un lugar donde la violencia física no era bien recibida, al menos entre la gente común, como yo. Eso solo estaba permitido a las capas «superiores» de aquella sociedad. También los llaman la братва o los блатные.

Y para mí, como persona con mucho orgullo, una autoestima máxima y amor propio, aquello era, por decirlo así, incómodo.

Viví hasta los 30 años siguiendo la regla «Golpea primero o perderás», y de algún modo siempre terminaba siendo así, porque no poseo superpoderes ni entrenamiento especial. Lo único que tenía eran orgullo y fuerza de espíritu.

Pero esto era algo completamente distinto....

Se puede hablar, pero no se puede insultar ni golpear. Solo se puede transformar el conflicto en comunicación. Y si no funciona, vas junto con la persona con la que tienes el conflicto al «rincón» de los matones.

Allí era precisamente donde normalmente recibía «un golpe en la cabeza».

Durante mucho tiempo, en cualquier conflicto acababa teniendo la culpa....

En cualquiera....

Me harté bastante de ello: en primer lugar, los nervios no son de acero; en segundo, la salud tampoco es eterna.

Y el orgullo es algo útil, pero solo cuando nace del amor....

¿Y qué amor puede haber hacia una persona que, a tus ojos, está equivocada y además se comporta con descaro, como si tuviera tres cabezas en vez de una...?

Naturalmente, dan ganas de agarrar a esa persona de la oreja y darle un coscorrón....

Pero, una vez más, ¿dónde está aquí el amor?

Empecé a preguntarme: en primer lugar, ¿por qué provoco situaciones conflictivas?

Poco a poco comprendí que, interiormente, rompía la unidad con todos. Mi odio y desprecio hacia las capas más bajas de la sociedad, concretamente hacia los sinvergüenzas inmorales, los idiotas incorregibles y los estúpidos necios, eran inconmensurables. En el plano sutil intentaba separarme de ellos, pero a cambio los atraía aún más, y encima me hacían culpable.


Miré profundamente dentro de mí. Vi y logré conectar todos mis pensamientos y convicciones con mis problemas...

Al final, poco a poco dejé de distanciarme interiormente de ellos y aprendí a ver lo bueno en ellos. Ahora, incluso en el canalla más consumado, veo un alma que sufre, como su madre, que ama a su hijo, por muy canalla que sea y haga lo que haga...

Del mismo modo, el alma de cada persona ama su cuerpo y sufre cuando la mente hace cosas malas... Aunque durante la vida son inseparables, viven según lógicas diferentes. Y eso me ayudó a aprender tanto a amar como a distanciarme exteriormente de los canallas.

Comprendí que, por muy malo que fuera, tenía una madre y podía tener hijos, y para ellos siempre era bueno. También tenía un alma en la que habita Dios, y su alma también lo ama. No tengo derecho a atentar contra el alma de un canalla.

Después de eso, los conflictos disminuyeron considerablemente, y en los que quedaron desempeñaba el papel de educador. Podía castigar verbalmente al canalla, desenmascararlo y ponerlo en su sitio. Elegía palabras incisivas que cortaban la carne de su conciencia y liberaban al alma de su encierro, provocando al mismo tiempo vergüenza en el canalla.

Dejé de buscar conflictos, porque no necesito afirmarme: ya sé de lo que soy capaz.

Obligar a un canalla a ser bueno, por supuesto, está bien, pero no de esa manera. Si su rival no escucha sus palabras, no es porque sea insolente y testarudo, sino más bien porque sus palabras nacen del deseo de reeducarlo, no de ayudarlo.

La reeducación también es necesaria, pero no debe ocupar el primer lugar; primero Amor, unidad, luego ayuda, y solo después — castigo y reeducación.


¿Cómo afecta el lenguaje soez al alma de una persona?


Ahora han empezado a fabricar muñecas Barbie con diabetes

Mattel.jpg
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
El karma se divide entre la madre y el niño



Hace poco atendí a un niño con un alto nivel de agresividad subconsciente. ¡La responsable era la hermana del padre, su tía! Poco antes del nacimiento del niño, había cometido un acto poco ético. Por eso siempre existió el concepto de linaje: se basaba en leyes bioenergéticas. Precisamente las personas del mismo linaje —sobre todo hasta la cuarta generación— están estrechamente unidas a nivel energético.

- ¿Influye el nombre en el destino del niño?

- Cuando los padres eligen un nombre, este queda fijado en el karma del niño e influye en sus estructuras energéticas. Hay nombres neutros y nombres benevolentes, que influyen positivamente; esto puede calcularse energéticamente.

A veces resulta que el nombre fijado en el karma no coincide con el nombre que lleva la persona. La primera vez que me encontré con este hecho fue al analizar junto con una madre los problemas de su hijo Yuri. Por alguna razón, todo el tiempo resultaba que debía tener otro nombre.

- Sí, al principio queríamos llamarlo Arthur, pero después lo llamamos Yuri —dice la madre.

Al observar su energía, veo que el nombre kármico del niño es Arthur.

El nombre vincula al niño con el destino de la persona en cuyo honor fue llamado. No es casualidad que antiguamente se diera a los niños el nombre de santos. El karma luminoso y puro del santo se unía al karma del niño, lo protegía y actuaba en su favor. Al ponerle al niño el nombre de un familiar, corremos un riesgo, porque su los errores y defectos tendrán que expiarlos los hijos que, junto con el nombre, hayan heredado también una parte del karma de la persona.

Una vez escuché una historia que constituye una confirmación muy convincente de hasta qué punto somos responsables los unos de los otros. En una de las ciudades, después de mi conferencia, se me acercó una mujer de unos cuarenta años y me contó lo siguiente. Ya tenía hijos bastante mayores cuando decidió tener otro hijo. Probablemente había acumulado muchas transgresiones de las leyes superiores: el niño nació y poco después murió. La mujer ni siquiera se ocupó de enterrarlo: lo dejó en la maternidad y se marchó sin decir una palabra. Al cabo de un mes murió uno de sus familiares, luego otro y después un tercero. La ciudad era pequeña y sus amigos comenzaron a buscar a alguien que pudiera explicar la causa y ayudar a la familia. Acudieron a una conocida «anciana», quien dijo que no podía hacer nada: todo el linaje debía extinguirse por completo. Al abandonar en el hospital a su hijo fallecido, la mujer había cometido un crimen cuyo castigo era imposible evitar.

El amor por los hijos pertenece a los sentimientos más elevados del universo, y por eso cualquier transgresión de este amor, ya sea renunciar a un hijo, no querer tener hijos o no querer estar embarazada, por no hablar de interrumpir el embarazo, especialmente en una etapa avanzada y de un ser amado (y la transgresión puede manifestarse no solo en actos o palabras, sino incluso en pensamientos), puede llevar a consecuencias muy graves.

Acudieron a mí dos pacientes. En la mujer, un quiste ovárico; en el hombre, fuertes dolores lumbares y prostatitis. Ambos padecen enfermedades relacionadas con una alteración de la energía del primer chakra. La causa es la misma: la mujer aconsejó a una amiga que abortara; el hombre insistió en que su esposa interrumpiera el embarazo. Es decir, el deseo expresado con palabras o pensamientos de destruir a un ser humano futuro constituye una transgresión de las leyes por la que la persona paga con su salud y su destino.

Una mujer joven y hermosa presenta deformaciones de las estructuras del campo en la zona de la cabeza y la parte baja del abdomen. Son futuras enfermedades ginecológicas. Comenzaron a desarrollarse a nivel del campo cuando aparecieron en ella pensamientos suicidas. Tras la interrupción del embarazo y la represión del amor hacia la persona amada, comenzó la activación de este proceso.

Pienso con preocupación en lo que nos ocurrirá dentro de unos años. Somos absolutamente ignorantes. Tratarán a la joven con medicamentos, pero aunque la ingresaran en las mejores clínicas del mundo, nadie podría curarla, porque en el origen de la enfermedad hay una enfermedad del espíritu y del alma. Una persona que ha matado el amor en su interior no puede curarse con medicamentos.

Una mujer joven padece una grave enfermedad de la piel. Le explico la causa:

- Durante su embarazo, su abuela sintió el deseo de matar al niño, de interrumpir el embarazo.

- No puede ser —responde la mujer—. Mi abuela perdió a seis hijos, y solo el séptimo sobrevivió: mi madre.

Examino la causa de la muerte de los niños. La abuelapor alguna razón no quería su primer embarazo, no lo quería con todas sus fuerzas. En su campo se formó un programa de destrucción de la vida concebida; el intenso sentimiento de odio hacia el futuro hijo, experimentado una vez, permanecía en el subconsciente y activaba el programa de destrucción de los hijos con cada embarazo. Este programa también está presente en el subconsciente y en el campo de la mujer que está sentada frente a mí, y provoca graves enfermedades de la piel.

Otra paciente pide ayuda para su hijo.

- A su hijo le duelen mucho las piernas, a veces incluso se le doblan; le cuesta mucho caminar.

Analizo la causa.

- Cinco años después de su nacimiento, su madre tuvo un embarazo no deseado; intentó abortar y tomó algunas sustancias venenosas. No sirvió de nada: el niño nació, pero la falta de deseo de dar a luz, el atentado contra la vida y el amor formaron deformaciones en el campo de la madre que distorsionaron y destruyeron sus estructuras energéticas a los cinco años. Y su hijo, al recibirlas, ya está pagando a nivel físico con una enfermedad en las piernas. El comportamiento de una mujer durante los cinco años previos al nacimiento de un hijo, durante el embarazo y también desde su nacimiento hasta la pubertad influye considerablemente en su destino y su salud. Uno de los métodos para bloquear los programas negativos activados en nuestro subconsciente por nuestros antepasados es el arrepentimiento de la mujer durante el embarazo: debe pedir perdón tanto por sus antepasados como por sí misma, como heredera de sussensaciones.

Una mujer cuenta su vida; mejor dicho, yo la cuento y ella lo confirma.

- En 1957 interrumpió el embarazo, después de lo cual su salud comenzó a deteriorarse.

- Sí, después del aborto fue como si el destino se hubiera torcido; contraje tuberculosis.

- ¿Cinco años después tuvo una hija?

- Sí. Después del nacimiento de mi hija, mi salud mejoró y la tuberculosis desapareció. Es cierto que la niña tenía una diátesis intensa y luego diversas enfermedades de la piel.

Muchas mujeres saben que su salud puede mejorar después de tener hijos. Por lo general, esto se explica porque durante el embarazo el organismo se activa y se produce una renovación. Por supuesto, el amor que una madre siente por su hijo ennoblece sus estructuras de campo y mejora su estado físico. Pero existe otra razón de la que la gente no sospecha. La madre transmite sus enfermedades al niño; es decir, el trastorno de salud de la madre, con el que expía su karma, pasa al campo del niño, y el niño comienza a enfermar. El karma se divide entre la madre y el niño. ¿Qué es lo primero que свидетельствует del estado desfavorable de las estructuras de campo del niño? Es la diátesis, la alergia, las frecuentes inflamaciones pulmonares durante la infancia y las enfermedades renales. Las enfermedades de los niños son deformaciones de las estructuras de campo recibidas de los padres.

Lazarev S. N. Diagnóstico del karma. Libro 1. Sistema de autorregulación del campo.
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
Norman Rockwell. Artista e ilustrador estadounidense.
Dicen que idealizaba las relaciones humanas, pero para mí, más bien, creaba nuevos ideales que hacían las relaciones más amables y mejores.

photo_2025-08-04_20-08-28.jpg


photo_2025-08-04_20-08-29.jpg


photo_2025-08-04_20-08-30.jpg

photo_2025-08-04_20-08-31 (2).jpg


photo_2025-08-04_20-08-32.jpg


photo_2025-08-04_20-08-33 (2).jpg


photo_2025-08-04_20-08-33.jpg


photo_2025-08-04_20-08-34.jpg
 

00* 243

З.Клуб
О.Клуб
Рег.
ОТГ-1
ОТГ-2
Род-1
Joined
25 Oct 2020
Messages
123
Reaction score
728
Points
19
Age
36
Location
Единия
💎VM
525,50
Género
Hombre
Residente del Ashram
No
🍃La oración de una madre puede sacar del fondo del mar...🍃 Sabiduría popular

🌹Recuerdo la historia de otra de mis pacientes.

—Mi hija padece una forma grave de epilepsia —contaba—. La enfermedad comenzó cuando la niña cumplió un año; ahora tiene dos. Empecé a leer sus libros, pero aun así mi hija estuvo a punto de morir.

Un día, ante mis ojos, su rostro empezó a cubrirse de manchas y después se puso azul. La ambulancia llegó a tiempo y llevaron a la niña a cuidados intensivos. Los médicos dijeron honestamente que era el final. «¡Prepárese para el funeral!»

Comprendí que lo había perdido todo —dijo la mujer—; no tenía nada ni nadie en quien depositar mis esperanzas.

🔥Simplemente me dirigí a Dios y dije:

«Señor, acepto Tu voluntad, aceptaré todo lo que ocurra y conservaré mi amor por Ti».

Y de repente, el estado de mi hija comenzó a mejorar bruscamente. Cuesta creerlo, pero en un solo día la línea de la vida en su mano aumentó muchas veces. Antes era muy cortita...
 
Shoutbox
  1. 2 @ 21778:
    сейчас проверила - чёрный экран
  2. 9 @ 9716:
    Доброго времени суток! У меня при входе с ПК и смартфона открывается.
Top Bottom