La gente cree que puede extraer sabiduría de los libros. Pero el conocimiento libresco no es más que un entrenamiento artificial de la mente. La verdadera sabiduría nunca puede alcanzarse mediante medios artificiales. La sabiduría florece en el campo de vuestro corazón. El ser humano debe comenzar por lo más importante: librarse de la sensación de ser diferente de Dios. Si, sin abandonar la fe, repite incansablemente: «Yo soy Dios», un buen día comprenderá que él y Dios son uno. Sin embargo, el simple sonido de esta frase, pronunciada mecánicamente por los labios, no dará ningún resultado. Un devoto de Shiva repetía incansablemente día tras día: «Shivo ham, Shivo ham». Su amigo lo observó y finalmente le preguntó qué significaba aquello de «Shivo ham».
El asceta respondió que «Shivo ham» significa «yo soy Shiva», es decir, Dios. Entonces su amigo preguntó: «Si tú eres Shiva, ¿qué relación tienes con Parvati, la esposa de Shiva?». Al oír estas palabras, el asceta respondió que no estaba permitido hacer preguntas tan blasfemas. Esta historia demuestra una vez más que recitar mantras sin una fe sincera en su significado es una actividad bastante inútil. Si el devoto de Shiva hubiera creído firmemente que realmente era Shiva, habría respondido sin vacilar que también era Parvati.
Sathya Sai Baba
Lluvias de verano en Brindavan, 1993
El asceta respondió que «Shivo ham» significa «yo soy Shiva», es decir, Dios. Entonces su amigo preguntó: «Si tú eres Shiva, ¿qué relación tienes con Parvati, la esposa de Shiva?». Al oír estas palabras, el asceta respondió que no estaba permitido hacer preguntas tan blasfemas. Esta historia demuestra una vez más que recitar mantras sin una fe sincera en su significado es una actividad bastante inútil. Si el devoto de Shiva hubiera creído firmemente que realmente era Shiva, habría respondido sin vacilar que también era Parvati.
Sathya Sai Baba
Lluvias de verano en Brindavan, 1993