Namasté. Tengo una dependencia. Se puede denominar con una sola frase: ser conveniente para todos, pero detrás de estas palabras se oculta todo un conjunto de limitaciones, miedos, angustias y bloqueos. Desde la imposibilidad de expresar mi opinión hasta la imposibilidad de elegir una profesión que me guste. Ha echado raíces muy profundas en mi conciencia, pero con ayuda de muchas prácticas, meditaciones y participación en maratones, poco a poco la voy sacando de cada esfera de mi vida. Deseo muchísimo despedirme de ella definitivamente. A veces se abalanza con toda su fuerza y luego empiezo a reprocharme que otra vez cedí y me sometí. Y cuando defiendo mi opinión, me invade el sentimiento de culpa. Ahora me he dado cuenta perfectamente de que es una entidad aparte que me castiga con culpa por haber decidido librarme de ella. Entiendo perfectamente por qué apareció. Es muy cómodo no asumir la responsabilidad y permanecer en una posición infantil. Pero cada persona debe vivir su propia vida, tomar sus propias decisiones, tener su propia opinión y recorrer su propio Camino.
¡Hola, conveniencia para todos! Eras muy conveniente para mí, me dabas una sensación de falsa seguridad y tranquilidad, pero vivir contigo es un callejón sin salida. Elijo mi vida, la consciencia y la libertad.
¡Hola, conveniencia para todos! Eras muy conveniente para mí, me dabas una sensación de falsa seguridad y tranquilidad, pero vivir contigo es un callejón sin salida. Elijo mi vida, la consciencia y la libertad.
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