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Día 13. Soltar lo que es imposible controlar
Tema del día
Dirijo mis fuerzas hacia donde realmente puedo cambiar algo.
Ayer aprendió a distinguir los hechos reales de las previsiones ansiosas.
Hoy abordaremos una de las principales causas de la tensión crónica: el deseo de controlar demasiadas cosas.
La persona intenta mantener bajo control:
A la mente le parece:
«Si pienso en esto durante el tiempo suficiente, podré prevenir todo lo malo».
Pero pensar constantemente no siempre aumenta el control. A veces solo agota las fuerzas que podrían dirigirse a acciones reales.
Hoy aprenderemos a distinguir:
lo que depende de mí;
en qué puedo influir un poco;
lo que tendré que soltar.
Objetivo del decimotercer día
Hoy aprenderá a:
Al despertar, pregúntese:
«¿Qué estoy intentando controlar desde primera hora de la mañana?»
Puede ser:
«¿Qué de todo esto depende realmente de mí hoy?»
No responda de inmediato.
Simplemente observe la diferencia entre la preocupación y la influencia real.
Práctica principal «Tres círculos»
Necesitará una hoja de papel y un bolígrafo.
Dibuje tres círculos, uno dentro de otro.
Primer círculo: «Yo controlo»
En el círculo central, el más pequeño, escriba aquello que depende directamente de usted.
Por ejemplo:
Segundo círculo: «Puedo influir»
En el círculo intermedio, escriba aquello en lo que puede influir, pero que no puede controlar por completo.
Por ejemplo:
Pero el resultado final no depende solo de usted.
Tercer círculo: «No depende de mí»En el círculo exterior, escriba aquello que no puede controlar.
Por ejemplo:
Observe su mapa
Ahora lea lo que ha escrito.
Pregúntese:
«¿En qué círculo se encuentra la mayor parte de mis preocupaciones de hoy?»
Después:
«¿Acaso intento resolver con mis pensamientos algo que no depende de mí?»
No se culpe.
El deseo de controlar suele intensificarse cuando la persona siente miedo, incertidumbre o inseguridad.
Hoy no juzgamos este mecanismo.
Le devolvemos unos límites razonables.
Un paso real
Elija un punto del círculo central.
Pregúntese:
«¿Qué pequeña acción puedo realizar hoy?»
Por ejemplo:
No escriba:
«Cambiar completamente mi vida».
Escriba:
«Hoy haré una llamada».
Cuando aparece una acción concreta, la mente obtiene un punto de apoyo.
Soltar simbólicamente
Observe el círculo exterior.
Elija un punto que le provoque una tensión especial.
Coloque la palma de la mano sobre la hoja y diga:
«Este acontecimiento es importante para mí, pero no puedo controlarlo por completo».
Después:
«Recupero las fuerzas que gasto intentando controlar lo imposible».
«Haré lo que depende de mí y dejaré lo demás en manos de la vida».
Después, exhale tranquilamente.
Puede imaginar que las palabras del círculo exterior se vuelven un poco más luminosas y se alejan.
No está expulsando el problema de su conciencia.
Simplemente deja de sostenerlo con ambas manos cada minuto.
Práctica «Mi parte no es toda la parte»
Si la tensión está relacionada con otra persona, complete estas tres frases:
Mi parte de responsabilidad consiste en…
La parte de responsabilidad de la otra persona consiste en…
Lo que no depende de ninguno de los dos…
Por ejemplo:
Mi parte: explicar honestamente mi opinión.
La parte de la otra persona: escuchar o negarse a escuchar.
No depende completamente de nosotros: cuál será el resultado final de la conversación.
Esta práctica ayuda a no asumir toda la responsabilidad por las relaciones, los proyectos y las decisiones compartidas.
Qué significa soltar
Soltar no significa:
dejar de exigirse un control imposible.
Puede prepararse para una conversación importante.
Pero no puede controlar de antemano todas las palabras de su interlocutor.
Puede cuidar su salud.
Pero no puede obtener la garantía absoluta de no enfermar nunca.
Puede hacer bien su trabajo.
Pero no puede controlar por completo la opinión de cada persona sobre el resultado.
Práctica breve durante el día
Cuando sienta que sus pensamientos vuelven a girar alrededor de un mismo problema, pregúntese:
«¿En qué círculo se encuentra esto?»
Si está en el primero:
«¿Qué paso puedo dar?»
Si está en el segundo:
«¿Cómo puedo influir razonablemente sin exigir un control total?»
Si está en el tercero:
«¿Puedo dejar de aferrarme a esto durante la próxima hora?»
No es necesario soltarlo para siempre.
A veces basta con soltarlo hasta la noche.
O al menos durante los próximos diez minutos.
Imagen esotérica «La barca y el río»
Imagine que navega por un río.
Puede:
La sabiduría no consiste en someter por completo al río.
Consiste en saber gobernar su barca dentro del gran movimiento de la vida.
Diga mentalmente:
«Dirijo mi rumbo, pero no estoy obligado a dirigir todo el río».
Buscar una práctica en YouTubePuede elegir una explicación breve o una meditación de entre 10 y 20 minutos.
Buscar en YouTube: «Círculo de control y círculo de influencia: práctica psicológica»
Buscar en YouTube: «Cómo soltar el control y reducir la ansiedad»
Buscar en YouTube: «Meditación para soltar el control en ruso»
Buscar en YouTube: «Meditación de confianza en la vida y de liberación de la ansiedad»
Elija una práctica.
Hoy es más importante completar sus propios tres círculos que ver muchas reflexiones sobre cómo otras personas sueltan el control.
Imagen del decimotercer día
Para este día sería adecuada la siguiente imagen:
Tres círculos luminosos, uno dentro de otro. En el centro hay una persona. En el primer círculo aparecen sus acciones y elecciones. En el segundo, las relaciones y los acontecimientos en los que puede influir. En el círculo exterior se encuentran las nubes, el tiempo, las decisiones ajenas y el pasado, que se disuelven poco a poco en el espacio.
Otra opción:
Una persona gobierna una pequeña barca en un río ancho. Sujeta el timón, pero no intenta detener la corriente. Delante se abre un camino tranquilo y luminoso.
Idea principal:
«Gobierno mis acciones, no toda la vida».
Afirmación del día
Hago lo que depende de mí. Influyo razonablemente en lo que puedo cambiar y suelto aquello que es imposible controlar.
Repítala tres veces después de completar los círculos.
Cierre vespertinoAntes de acostarse, recuerde la principal preocupación del día.
Pregúntese:
«¿Qué dependía de mí hoy?»
«¿Qué hice realmente?»
«¿Qué puedo dejar ahora para mañana?»
Después, diga:
«Mi responsabilidad por hoy ha terminado».
«No estoy obligado a controlar la noche, el día de mañana ni los pensamientos de otras personas».
«Ahora me permito descansar».
Resultado del decimotercer día
Después de la práctica de hoy, la persona puede decir:
«He visto en qué gasto fuerzas sin posibilidad de influir y he devuelto mi atención a mis acciones reales».
El hipercontrol promete seguridad, pero a menudo provoca agotamiento.
La estabilidad interior no aparece cuando la persona es capaz de controlarlo todo.
Aparece cuando distingue claramente:
esta es mi responsabilidad;
esta es mi zona de influencia;
y esta es la vida, que es imposible someter por completo.
A veces la calma comienza con una frase sencilla:
«Esto es importante para mí. Pero no todo depende de mí».
Tema del día
Dirijo mis fuerzas hacia donde realmente puedo cambiar algo.
Ayer aprendió a distinguir los hechos reales de las previsiones ansiosas.
Hoy abordaremos una de las principales causas de la tensión crónica: el deseo de controlar demasiadas cosas.
La persona intenta mantener bajo control:
- el futuro;
- la opinión de los demás;
- el estado de ánimo de sus seres queridos;
- las decisiones ajenas;
- los resultados de su trabajo;
- la salud;
- la situación financiera;
- los acontecimientos del mundo;
- lo que ya ha sucedido.
A la mente le parece:
«Si pienso en esto durante el tiempo suficiente, podré prevenir todo lo malo».
Pero pensar constantemente no siempre aumenta el control. A veces solo agota las fuerzas que podrían dirigirse a acciones reales.
Hoy aprenderemos a distinguir:
lo que depende de mí;
en qué puedo influir un poco;
lo que tendré que soltar.
Objetivo del decimotercer día
Hoy aprenderá a:
- observar el deseo de controlarlo todo;
- separar las acciones reales de las preocupaciones estériles;
- determinar los límites de su responsabilidad;
- dirigir sus fuerzas hacia un paso posible;
- soltar aquello que es imposible controlar en este momento.
Al despertar, pregúntese:
«¿Qué estoy intentando controlar desde primera hora de la mañana?»
Puede ser:
- una conversación próxima;
- el comportamiento de otra persona;
- el resultado del trabajo;
- el tiempo;
- el estado de ánimo de otra persona;
- un posible error;
- los acontecimientos del día siguiente.
«¿Qué de todo esto depende realmente de mí hoy?»
No responda de inmediato.
Simplemente observe la diferencia entre la preocupación y la influencia real.
Práctica principal «Tres círculos»
Necesitará una hoja de papel y un bolígrafo.
Dibuje tres círculos, uno dentro de otro.
Primer círculo: «Yo controlo»
En el círculo central, el más pequeño, escriba aquello que depende directamente de usted.
Por ejemplo:
- mis palabras;
- mis acciones;
- mi elección de hoy;
- pedir ayuda;
- decidir descansar;
- la hora a la que empezaré a trabajar;
- si responderé con calma o con brusquedad;
- la cantidad de noticias que leeré;
- un paso concreto.
Segundo círculo: «Puedo influir»
En el círculo intermedio, escriba aquello en lo que puede influir, pero que no puede controlar por completo.
Por ejemplo:
- una conversación con otra persona;
- el resultado de un trabajo conjunto;
- el ambiente familiar;
- el avance del proyecto;
- el estado de salud;
- la situación financiera;
- la actitud de los demás.
Pero el resultado final no depende solo de usted.
Tercer círculo: «No depende de mí»En el círculo exterior, escriba aquello que no puede controlar.
Por ejemplo:
- el pasado;
- el tiempo;
- los pensamientos ajenos;
- las decisiones finales de otras personas;
- la edad;
- las acciones ya realizadas;
- las noticias de alcance mundial;
- los acontecimientos fortuitos;
- si le agradará a todo el mundo;
- cómo interpretará otra persona cada una de sus palabras.
Observe su mapa
Ahora lea lo que ha escrito.
Pregúntese:
«¿En qué círculo se encuentra la mayor parte de mis preocupaciones de hoy?»
Después:
«¿Acaso intento resolver con mis pensamientos algo que no depende de mí?»
No se culpe.
El deseo de controlar suele intensificarse cuando la persona siente miedo, incertidumbre o inseguridad.
Hoy no juzgamos este mecanismo.
Le devolvemos unos límites razonables.
Un paso real
Elija un punto del círculo central.
Pregúntese:
«¿Qué pequeña acción puedo realizar hoy?»
Por ejemplo:
- escribir un mensaje;
- aclarar una información;
- terminar una parte del trabajo;
- rechazar una tarea innecesaria;
- pedir ayuda;
- concertar una conversación;
- pedir cita con el médico;
- reservar tiempo para descansar;
- no consultar las noticias durante la próxima hora.
No escriba:
«Cambiar completamente mi vida».
Escriba:
«Hoy haré una llamada».
Cuando aparece una acción concreta, la mente obtiene un punto de apoyo.
Soltar simbólicamente
Observe el círculo exterior.
Elija un punto que le provoque una tensión especial.
Coloque la palma de la mano sobre la hoja y diga:
«Este acontecimiento es importante para mí, pero no puedo controlarlo por completo».
Después:
«Recupero las fuerzas que gasto intentando controlar lo imposible».
«Haré lo que depende de mí y dejaré lo demás en manos de la vida».
Después, exhale tranquilamente.
Puede imaginar que las palabras del círculo exterior se vuelven un poco más luminosas y se alejan.
No está expulsando el problema de su conciencia.
Simplemente deja de sostenerlo con ambas manos cada minuto.
Práctica «Mi parte no es toda la parte»
Si la tensión está relacionada con otra persona, complete estas tres frases:
Mi parte de responsabilidad consiste en…
La parte de responsabilidad de la otra persona consiste en…
Lo que no depende de ninguno de los dos…
Por ejemplo:
Mi parte: explicar honestamente mi opinión.
La parte de la otra persona: escuchar o negarse a escuchar.
No depende completamente de nosotros: cuál será el resultado final de la conversación.
Esta práctica ayuda a no asumir toda la responsabilidad por las relaciones, los proyectos y las decisiones compartidas.
Qué significa soltar
Soltar no significa:
- dejar de preocuparse;
- renunciar a actuar;
- cerrar los ojos ante el problema;
- tolerar la injusticia;
- esperar que todo se resuelva por sí solo.
dejar de exigirse un control imposible.
Puede prepararse para una conversación importante.
Pero no puede controlar de antemano todas las palabras de su interlocutor.
Puede cuidar su salud.
Pero no puede obtener la garantía absoluta de no enfermar nunca.
Puede hacer bien su trabajo.
Pero no puede controlar por completo la opinión de cada persona sobre el resultado.
Práctica breve durante el día
Cuando sienta que sus pensamientos vuelven a girar alrededor de un mismo problema, pregúntese:
«¿En qué círculo se encuentra esto?»
Si está en el primero:
«¿Qué paso puedo dar?»
Si está en el segundo:
«¿Cómo puedo influir razonablemente sin exigir un control total?»
Si está en el tercero:
«¿Puedo dejar de aferrarme a esto durante la próxima hora?»
No es necesario soltarlo para siempre.
A veces basta con soltarlo hasta la noche.
O al menos durante los próximos diez minutos.
Imagen esotérica «La barca y el río»
Imagine que navega por un río.
Puede:
- sujetar el timón;
- elegir la dirección;
- evitar los obstáculos visibles;
- vigilar el estado de la barca.
La sabiduría no consiste en someter por completo al río.
Consiste en saber gobernar su barca dentro del gran movimiento de la vida.
Diga mentalmente:
«Dirijo mi rumbo, pero no estoy obligado a dirigir todo el río».
Buscar una práctica en YouTubePuede elegir una explicación breve o una meditación de entre 10 y 20 minutos.
Buscar en YouTube: «Círculo de control y círculo de influencia: práctica psicológica»
Buscar en YouTube: «Cómo soltar el control y reducir la ansiedad»
Buscar en YouTube: «Meditación para soltar el control en ruso»
Buscar en YouTube: «Meditación de confianza en la vida y de liberación de la ansiedad»
Elija una práctica.
Hoy es más importante completar sus propios tres círculos que ver muchas reflexiones sobre cómo otras personas sueltan el control.
Imagen del decimotercer día
Para este día sería adecuada la siguiente imagen:
Tres círculos luminosos, uno dentro de otro. En el centro hay una persona. En el primer círculo aparecen sus acciones y elecciones. En el segundo, las relaciones y los acontecimientos en los que puede influir. En el círculo exterior se encuentran las nubes, el tiempo, las decisiones ajenas y el pasado, que se disuelven poco a poco en el espacio.
Otra opción:
Una persona gobierna una pequeña barca en un río ancho. Sujeta el timón, pero no intenta detener la corriente. Delante se abre un camino tranquilo y luminoso.
Idea principal:
«Gobierno mis acciones, no toda la vida».
Afirmación del día
Hago lo que depende de mí. Influyo razonablemente en lo que puedo cambiar y suelto aquello que es imposible controlar.
Repítala tres veces después de completar los círculos.
Cierre vespertinoAntes de acostarse, recuerde la principal preocupación del día.
Pregúntese:
«¿Qué dependía de mí hoy?»
«¿Qué hice realmente?»
«¿Qué puedo dejar ahora para mañana?»
Después, diga:
«Mi responsabilidad por hoy ha terminado».
«No estoy obligado a controlar la noche, el día de mañana ni los pensamientos de otras personas».
«Ahora me permito descansar».
Resultado del decimotercer día
Después de la práctica de hoy, la persona puede decir:
«He visto en qué gasto fuerzas sin posibilidad de influir y he devuelto mi atención a mis acciones reales».
El hipercontrol promete seguridad, pero a menudo provoca agotamiento.
La estabilidad interior no aparece cuando la persona es capaz de controlarlo todo.
Aparece cuando distingue claramente:
esta es mi responsabilidad;
esta es mi zona de influencia;
y esta es la vida, que es imposible someter por completo.
A veces la calma comienza con una frase sencilla:
«Esto es importante para mí. Pero no todo depende de mí».