"Tú y yo somos apenas dos ecos:
Tú callaste, y yo guardaré silencio.
Una vez, con la docilidad de la cera,
nos entregamos al rayo del destino.
Este sentimiento, la más dulce de las dolencias,
torturaba y quemaba nuestras almas.
Por eso, sentirte como amigo
a veces me resulta doloroso hasta las lágrimas."
Marina Tsvetáyeva
Tú callaste, y yo guardaré silencio.
Una vez, con la docilidad de la cera,
nos entregamos al rayo del destino.
Este sentimiento, la más dulce de las dolencias,
torturaba y quemaba nuestras almas.
Por eso, sentirte como amigo
a veces me resulta doloroso hasta las lágrimas."
Marina Tsvetáyeva