¿Cómo y por qué debemos practicar el valor de la Verdad? Bhagavan nos lo recuerda hoy con amor, para que podamos santificar nuestra vida.
La Verdad, la caridad, la penitencia, el sacrificio, la amistad, la pureza, la franqueza, el servicio al Maestro y el estudio de las escrituras sagradas son las nueve piedras preciosas que todo buscador del conocimiento debe guardar con esmero.
El Dharma, la Shanti, el Prema y la Ahimsa pueden encontrarse en un estado en el que predominan la Verdad y la virtud.
La Verdad es una, pero los sabios la han llamado por muchos nombres.
El ser humano ideal es aquel que se atiene a la Verdad y no se aparta de ella bajo ninguna circunstancia.
Vive una vida recta. La Verdad no existe para una sola persona. Trasciende el tiempo, el lugar y las personalidades.
Es el aliento vital de todos los países y de todas las personas, en todas las épocas.
El progenitor de la humanidad, el gran Manu, después de profundas investigaciones, análisis y experiencias, dio a la humanidad la siguiente bendición: "Satyam bruyat, priyam bruyat, Na bruyat Satyam Apriyam" (Di la verdad, di lo que es agradable. Nunca digas una verdad que resulte desagradable).
Nunca digas una mentira solo porque pueda resultar agradable.
¡No es necesario decir una verdad que resulte desagradable!
- Discurso divino, 22 de noviembre de 1985
Una palabra amable alegra a todos. ¿Por qué, entonces, ser tacaños con las palabras dulces?
- Baba
La Verdad, la caridad, la penitencia, el sacrificio, la amistad, la pureza, la franqueza, el servicio al Maestro y el estudio de las escrituras sagradas son las nueve piedras preciosas que todo buscador del conocimiento debe guardar con esmero.
El Dharma, la Shanti, el Prema y la Ahimsa pueden encontrarse en un estado en el que predominan la Verdad y la virtud.
La Verdad es una, pero los sabios la han llamado por muchos nombres.
El ser humano ideal es aquel que se atiene a la Verdad y no se aparta de ella bajo ninguna circunstancia.
Vive una vida recta. La Verdad no existe para una sola persona. Trasciende el tiempo, el lugar y las personalidades.
Es el aliento vital de todos los países y de todas las personas, en todas las épocas.
El progenitor de la humanidad, el gran Manu, después de profundas investigaciones, análisis y experiencias, dio a la humanidad la siguiente bendición: "Satyam bruyat, priyam bruyat, Na bruyat Satyam Apriyam" (Di la verdad, di lo que es agradable. Nunca digas una verdad que resulte desagradable).
Nunca digas una mentira solo porque pueda resultar agradable.
¡No es necesario decir una verdad que resulte desagradable!
- Discurso divino, 22 de noviembre de 1985
Una palabra amable alegra a todos. ¿Por qué, entonces, ser tacaños con las palabras dulces?
- Baba